PUIGDEMONT, UN INVITADO INCÓMODO

El desafío soberanista provoca roces dentro del Gobierno belga y aumenta la tensión diplomática entre Bélgica y España

Carles Puigdemont ha puesto en apuros a Bélgica. Su abogado allí es el mismo que ha defendido a varios etarrras, y uno de los ministros de ese país, también independentista, le ha respaldado públicamente, lo que ha creado un gran problema al primer ministro belga.

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Nacionalista flamenco, abogado especialista en derechos humanos y extradiciones. Ese historial ha convencido a Carles Puigdemont para contratar a Paul Bekeart, muy popular también por su defensa en los tribunales de miembros de ETA refugiados en Bélgica. De hecho, consiguió paralizar algunas extradiciones y no entregarlos a la justicia española. Sin embargo, de momento no se sabe en qué asesora el abogado al expresidente de la Generalitat.

"La ley permite pedir asilo en Bélgica como miembro de la Unión Europea. Se puede pero no es fácil. En los cuatro casos que he llevado no lo conseguí. Pero eran sospechosos de terrorismo y el señor Puigdemont no lo es", señala.

En serios aprietos ha puesto al gobierno belga otro flamenco, Theo Francken, secretario de estado de Asilo e Inmigración. Hace unos días ofrecía una salida a Puigdemont por ser, en su opinión, un refugiado político. El político explica que "si obtiene el asilo porque es un verdadero refugiado político, entonces no será tan fácil extraditarlo a España.

Su partido, la Nueva Alianza Flamenca, mantiene la coalición de gobierno a pesar de su nacionalismo. Sin ningún tipo de rubor, Francken comparte en redes comentarios xenófobos y coquetea con los neonazis. Hace tres semanas viajaba a Barcelona y compartía una fotografía con la estelada en la Diada. Su defensa del independentismo catalán ha colocado en una situación delicada al primer minstro. La oposición le pide explicaciones.

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