Economía

Renunciar a una herencia ya no es excepcional: más de 150 españoles dicen "no" cada día

Las deudas del fallecido son uno de los principales motivos para rechazar una herencia, aunque existe una fórmula para evitar que puedan afectar al patrimonio personal del heredero. Los impuestos, el parentesco y las diferencias entre comunidades autónomas también pueden resultar determinantes.

Herencias

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Heredar una vivienda, unos ahorros o cualquier otro patrimonio puede parecer, a priori, una buena noticia. Pero no siempre lo es. Junto a los bienes también pueden llegar deudas y obligaciones pendientes que conviertan la herencia en un problema económico para quien la recibe.

El año pasado se registraron en España cerca de 56.000 renuncias a herencias, más de 150 cada día. Una cifra muy elevada que, sin embargo, se mantiene relativamente estable desde 2021. Andalucía, con más de 10.000 renuncias, encabeza la estadística, seguida por Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana.

Las deudas también se heredan

Antes de aceptar conviene conocer no solo cuánto se recibe, sino también qué debía el fallecido. Es la recomendación que hace Navia López desde el despacho de Vilches Abogados en donde se resulven este tipo de conflictos. Los especialistas denominan a este tipo legados «herencia negra»: aquella en la que las deudas pueden superar el valor de los bienes.

La diferencia es importante porque aceptar una herencia pura y simplemente supone asumir tanto los activos, también las deudas. Si estas superan lo heredado, el heredero puede llegar a tener que responder con su propio patrimonio. Los acreedores de la persona fallecida pueden reclamar todo loque debe a sus herederos explican desde el bufete.

Para conocer la situación financiera del fallecido se puede recabar información de las entidades financieras y realizar las comprobaciones correspondientes durante la tramitación ante notario.

Pero rechazar no es la única posibilidad. Existe una tercera vía: aceptar la herencia a beneficio de inventario. Esta fórmula permite pagar las deudas exclusivamente con los bienes heredados, protegiendo el patrimonio que ya tenía el heredero. Pese a esta ventaja, continúa siendo una opción minoritaria: solo 1.811 personas recurrieron a ella el último año.

El lugar donde se hereda también importa

Otro factor que puede inclinar la balanza son los impuestos. El Impuesto sobre Sucesiones está cedido a las comunidades autónomas y las diferencias entre territorios pueden ser considerables. También resulta fundamental el grado de parentesco con el fallecido.

En Cataluña, por ejemplo, los primeros 100.000 euros pueden quedar exentos en determinados supuestos y las bonificaciones se reducen progresivamente a partir de determinadas cantidades. En Asturias existe una reducción de hasta 300.000 euros para determinados herederos directos; Aragón contempla importantes beneficios fiscales que pueden alcanzar los 500.000 euros y Castilla-La Mancha aplica bonificaciones que, dependiendo de la cuantía y el parentesco, pueden situarse entre el 80% y el 100%.

Por eso, los expertos recomiendan hacer números y asesorarse antes de decidir. Además, renunciar a una herencia es, con carácter general, una decisión irrevocable. Ante dificultades para afrontar los impuestos existen alternativas, como solicitar determinados aplazamientos o prórrogas.

¿Qué ocurre si nadie quiere la herencia?

Que los familiares renuncien no significa que el patrimonio pase automáticamente al Estado. Cuando una herencia queda sin herederos conocidos, la Administración inicia el procedimiento correspondiente para localizarlos.

De hecho, pese al elevado número de renuncias, son muy pocas las herencias que finalmente terminan en manos públicas. En 2025 el Estado ingresó por herencias abintestato algo menos de siete millones de euros. Aproximadamente dos tercios se destinaron a fines de interés social y el resto se ingresó en el Tesoro.

Porque, antes de aceptar o rechazar, hay una pregunta esencial: ¿vale realmente lo que heredamos más de lo que nos puede costar?

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