Campeones en el aire
Moncho y Pilar, los campeones de España de parapente que buscan la perfección desde el aire
Los actuales campeones grabaron el eclipse desde un parapente.

Publicidad
En el parapente de precisión, la diferencia entre ganar y perder puede estar en apenas unos centímetros. Los pilotos deben controlar el vuelo y conseguir que sus pies toquen el suelo lo más cerca posible del cero. No se trata únicamente de llegar al punto exacto. Hay que hacerlo con precisión, controlando cada movimiento durante los últimos metros del vuelo.
"Gana el que dé en el cero o centímetros cerca del cero", explica Pilar. Una modalidad en la que la técnica y la concentración son fundamentales y en la que un pequeño error puede alejar al piloto de la victoria.
Una precisión que se entrena en tierra
Llegar a ese nivel no es cuestión de suerte. Detrás de cada aterrizaje perfecto hay muchas horas de entrenamiento, también fuera del parapente. Moncho explica que trabajan incluso en casa para perfeccionar movimientos concretos y conseguir que el cuerpo los repita de forma automática cuando llega el momento de competir.
"Es mucho entrenar, en casa también indoor, la manera de la pisada, memoria muscular", cuenta Moncho. Porque en esta disciplina el cuerpo también tiene memoria. Cada gesto, cada movimiento y cada apoyo pueden acabar siendo determinantes cuando llega el momento de aterrizar.
El momento más difícil puede estar en el suelo
Puede parecer que lo más complicado es controlar el parapente durante el descenso. Sin embargo, el último instante, cuando llega la hora de pisar tierra, puede ser incluso más complicado. Pilar lo sabe bien después de años de competición. "A veces es más difícil pisar que llegar volando; se falla más en la pisada que en la gestión del aterrizaje", asegura.
Un pequeño desplazamiento puede significar perder la precisión necesaria para conseguir la mejor puntuación.
El próximo reto: Europa
Después de convertirse en campeones de España, Moncho y Pilar ya tienen puesta la mirada en el siguiente desafío. En octubre representarán a España en el Campeonato de Europa de parapente. Será una nueva oportunidad para enfrentarse a los mejores pilotos y demostrar fuera de España la precisión que les ha llevado hasta lo más alto del campeonato nacional.
Pero antes de volver a competir, han querido disfrutar del parapente sin la presión de una diana, un cronómetro o una clasificación.
200 km por la costa de Albania
Su última aventura les ha llevado hasta Albania, donde han recorrido en parapente la costa del país de norte a sur. En total, 200 kilómetros en cinco días, con una diferencia fundamental respecto a una competición: esta vez podían decidir dónde aterrizar.
La ruta les permitió descubrir desde el aire algunos de los rincones más inaccesibles de la costa albanesa. Pequeñas calas y playas se convirtieron en improvisadas pistas de aterrizaje.
Una experiencia muy diferente a la de buscar un punto de apenas unos centímetros. “No es lo mismo aterrizar en un centímetro que en una calita pequeña a motor parado, al final es experiencia general de vuelo”, explica Moncho.
Una aventura sin días ni dianas
Durante estos cinco días, el objetivo no era conseguir la máxima puntuación. Era disfrutar del vuelo y de la libertad que ofrece el parapente. Poder despegar, recorrer kilómetros por la costa y decidir sobre la marcha dónde terminar cada vuelo les permitió vivir su deporte desde una perspectiva completamente diferente. Y en ese recorrido también encontraron uno de los lugares más especiales de la costa albanesa.
Uno de los momentos más singulares de la aventura llegó en la isla de Sazan. Desde el aire pudieron contemplar los flamencos que habitan este espacio natural y que se han convertido en uno de los motivos por los que se busca proteger la zona.
"Es la isla que quieren proteger los albaneses por todo el tema de los flamencos en territorio natural", explica Pilar. Una imagen muy diferente a la que están acostumbrados a buscar en competición. Allí no había un círculo marcado en el suelo al que acercarse, sino un paisaje que contemplar desde el aire.
Una vida con el cielo como escenario
Para Moncho y Pilar, el parapente es mucho más que una competición. Es su deporte, su pasión y también una forma de viajar y descubrir lugares que desde tierra serían mucho más difíciles de alcanzar. De la precisión extrema de un aterrizaje de centímetros han pasado a la libertad de aterrizar en una pequeña cala. De buscar el cero en una competición a recorrer 200 kilómetros de costa.
Y el cielo sigue dándoles nuevas experiencias. Esta semana, además, han aprovechado el eclipse solar para contemplarlo desde las alturas, sumando otro momento especial a una vida marcada por el vuelo.
Ahora toca volver a la competición. En octubre, Moncho y Pilar volverán a buscar el cero, esta vez defendiendo los colores de España en el Campeonato de Europa.
Publicidad










