Frank, tras ser atacado por el tiburón, salió del agua y rápidamente fue atendido por los socorristas, quienes le hicieron una primera cura y le recomendaron que acudiese cuanto antes a un hospital para que le tratasen las heridas.

Sin embargo, el surfista lo tuvo claro: en lugar de ello, acabó con unos amigos tomándose unas cañas. Uno de estos amigos disculpa la decisión del joven, quien quizá "se vio obligado a aceptar la invitación" para no ser descortés.

"Si te toca, te toca", asevera Frank O'Rourke, de 23 años, quien destacó que es más fácil morir alcanzado por un rayo que un tiburón te mate. "Voy a comprar un billete de lotería", asegura.