SEVILLA

Sevilla se prepara para la Madrugá: tradición, devoción y miles de nazarenos en las calles

Es uno de los momentos más intensos, emblemáticos y multitudinarios de la Semana Santa andaluza. Se celebra durante la noche del Jueves al Viernes Santo y concentra la salida de seis hermandades históricas que recorren el centro de la ciudad en un ambiente que combina recogimiento, fervor y una extraordinaria afluencia de público.

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La Madrugá de Sevilla no empieza cuando se abren las puertas de las primeras iglesias o capillas, comienza mucho antes, porque Sevilla, es una ciudad que desde la mañana se prepara, casi sin decirlo, para su noche más grande.

Desde temprano, sevillanos y visitantes recorren enclaves habituales como la Campana, la calle Sierpes o la Plaza del Salvador, donde el trasiego es constante. A ese movimiento se suman también los alrededores de templos y capillas, con un ir y venir continuo en puntos clave como la Basílica de la Macarena o la Capilla de los Marineros, donde comienzan a concentrarse fieles y curiosos en las horas previas a la salida de las hermandades. Escenarios donde ya se percibe la emoción contenida de una jornada que irá creciendo con el paso de las horas.

En ese contexto, las mujeres vestidas de mantilla vuelven a ser una de las imágenes más características. Elegantes, con peina y mantilla, recorren las calles aportando ese sello clásico que forma parte del paisaje de la Semana Santa sevillana. No es solo una cuestión estética: es también una forma de participar y de mantener viva una tradición que pasa de generación en generación.

Es un día de muchas horas en la calle: familias que se organizan, grupos de amigos que quedan para almorzar en el centro y cofrades que ultiman detalles antes de una noche larga. Los bares y restaurantes registran una gran actividad durante toda la jornada, con mesas llenas y un ambiente que mezcla expectación y costumbre.

A medida que avanza la tarde, el ambiente cambia. Se nota en el silencio que poco a poco gana terreno, en las miradas pendientes del reloj y en el ir y venir de nazarenos hacia sus templos. En muchas casas se cena temprano, casi con prisa, sabiendo que la noche será larga. Otros optan por permanecer en la calle, asegurando un buen sitio o simplemente dejándose llevar por el ambiente.

Seis hermandades construyen esta noche única: el Silencio, el Gran Poder, la Macarena, el Calvario, la Esperanza de Triana y Los Gitanos. Cada una tiene su historia y su carácter, pero un mismo lenguaje que cualquier sevillano reconoce sin necesidad de explicaciones.

La Hermandad de la Macarena reúne a miles de nazarenos y es una de las más multitudinarias, este año superará todos los récords con más de 5.300 papeletas. Mientras, El Silencio presume de ser una de las más antiguas, fundada en el siglo XIV. También la Esperanza de Triana, que suma 300 hermanos más este año y amplía sus puntos de concentración para su salida en la Madrugá ante la imposibilidad de concentrar a todos los hermanos en la Capilla de los Marineros.

Porque lo que ocurre antes también forma parte de la Madrugá. Una preparación colectiva que transforma la ciudad desde la mañana y que culmina en una de las noches más intensas del año. Mientras tanto, las calles ya están llenas, los balcones preparados y Sevilla, una vez más, lista para no dormir.

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