En el próximo capítulo…

Pablo ha desertado y ahora teme las consecuencias. Carolina le asegura que nadie le ha seguido, aunque desde que recibió su nota y anuló el viaje a Jaca, su familia está amoscada y debe extremar sus precauciones. Rosa presiona a Don Ignacio para agilizar el compromiso y que ambas familias se relacionen antes de la fiesta de pedida, pero su padre cree que hay que esperar un tiempo prudencial, es evidente que no le agrada emparentar con la marquesa. Manuela acecha a Carolina, cree que algo trama, pero la joven consigue salir airosa del interrogatorio al que le somete el ama de llaves. Ignacio decide ir al velatorio, a pesar de que Urrutia le aconseja evitarlo, cree que, aunque peligroso, su deber es acudir y mediar en caso de conflicto. Ignacio aprecia el desdén con que lo miran y Mauricio y Filiberto, le previenen del peligro que corre la marquesa si decide presentarse.

Matías trata de explicar a Alicia su intención recuperar su matrimonio, pero ella se siente engañada y pone en duda su buen talante revolucionario, algo que inquieta a Matías. Marcela le espera con el mismo enfado y aunque Matías intenta excusarse, su mujer, tampoco termina de creerle. Alicia discute con su madre, está rabiosa y clama justicia por la muerte del minero, de nada sirve la mesura de la madre para serenarla.

Francisca sigue con migrañas y Antoñita le da la pastilla para intentar aliviarlo. Tiene un humor de perros, acusa tanto encierro y la Marquesa no aparece, algo que irrita aún más a Francisca que no cree que lo de la mina sea para tanto. La Marquesa censura a su hijo Adolfo por sufragar los gastos del sepelio, una responsabilidad que no les atañe. El capataz informa de la tensión que se vive en el velatorio y aconseja a la familia que no aparezca por allí, pero la Marquesa se niega, está decidida a presentarse.

Marta ayuda al Alcalde y se presenta Adolfo para pedir velar a Cosme en el ayuntamiento, pero la joven logra escabullirse antes de coincidir allí con él. Matías, el capitán Huertas y el alcalde comentan lo tenso que está el ambiente y aplauden al Capitán por haber frenado a tiempo a los mineros. La capilla ardiente se ha instalado y por allí van desfilando los vecinos. Entra Damián, destrozado por la muerte de su amigo y maldiciendo la mina. Marcela cree que su muerte puede servir para evitar otras, pero tanto Damián, como el resto, creen que mientras la Marquesa siga viva, todo seguirá igual. Don Filiberto está a punto de empezar el funeral y aparecen la marquesa con sus hijos, la tensión crece y Damián se encara a ella, le acusa de asesina y empiezan a rodearla.