La explosión de un robot de cocina durante la preparación de una crema a 120º de temperatura, dejó a Mapi, víctima de los hechos, graves quemaduras en brazos y cuello.

El proceso de recuperación ha sido lento, largo y doloroso, como afirma la propia Mapi: "Ha sido mucho tiempo en casa sin salir, con un tratamiento muy fuerte para intentar quedarme con las menos señales posibles". Actualmente está recuperada y solo le quedan algunas señales de la quemadura del brazo que sigue persistiendo.

La detonación se produjo al activarse el turbo del robot solo, a tal potencia que la tapa se abrió y el contenido de la máquina cayó sobre la afectada.

Mapi denunció al fabricante, que quiso llevarse la máquina al momento, a lo que la perjudicada se negó al tratarse de la prueba del delito. Ahora el caso queda en manos de abogados.