Nueva York, junio de 1969. Un grupo de gays y travestis cantaban las canciones de Yudy Garlan en el pub de Mahattan 'Stonewall'. Ella era su musa y acababa de morir. Todo era normal hasta que llegaron seis policías y tuvieron que hacer frente a la represión por parte de los agentes. "Los agentes empezaron a golpearnos, a machacarnos", cuenta Danny Garvin, uno de los afectados.

Pero las víctimas no se achantaron y la revuelta duró tres días. Esa fue la gota que colmó el vaso y que hizo que todo el colectivo LGTBI rompiera su silencio. Comenzó la revolución.

Desde entonces, cada 28 de junio las manifestaciones inundan las calles de las ciudades de todo el mundo.

En España comenzó algo más tarde. En 1977, ser homosexual era ilegal. "Ibas con un pantalón blanco por la calle y te cogían: 'ven aquí, palomita', y te aplicaban la ley de peligrosidad social", cuenta Federico Armenteros, de la Fundación 26 de Diciembre. La represión era total, la homosexualidad era considerada una enfermedad y todos los reconocidos como homosexuales iban al psiquiátrico.

Poco a poco, a partir de los 90, la libertad y la diversidad ha ido ganando a la represión hasta la actualidad, donde se celebra con orgullo el cambio.

Todavía quedan muchas metas que alcanzar, pero sin duda, esta es una carrera que nunca más se detendrá.