Parejas

¿Qué se puede tolerar (y qué no) a tu pareja?

Análisis de los motivos por los que los miembros de la pareja rebasan los límites de respeto y de confianza, provocando graves conflictos.

¿Qué se puede tolerar (y qué no) a tu pareja?

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En nuestra sociedad, el 'amor romántico' es la concepción que culturalmente se nos ha inculcado para comprender el amor en pareja. Y esta conceptualización de las relaciones aparece junto al desarrollo y materialización de la ideología liberal burguesa y su mentalidad individualista, base de la economía de mercado de la revolución industrial. A partir de ese momento, las personas eligen libremente con quién quieren unir sus vidas, en base al amor romántico y a la atracción sexual, formando las familias (nucleares), que caracterizan la sociedad moderna.

Y esta forma de organización familiar y de entender el amor en pareja puede que sea la causa principal por la que los miembros de la pareja rebasan los límites de respeto y de confianza de una manera natural, provocando graves conflictos en el seno de la misma.

2 naranjas completas

La pareja está formada por seres individuales e iguales que libremente han decidido unir sus vidas en un proyecto común. Son dos naranjas y no medias naranjas. Y debemos asumir que hay veces en que debemos ceder, igual a veces tendremos que hacer cosas que no nos apetecen pero que al otro le hace feliz, como ir a comidas familiares o compartir una afición que el otro disfruta, pero en la pareja se debe compensar. El otro también debe hacer lo mismo por nosotros. Y esto es así porque un ingrediente básico del amor es la generosidad.

Ni príncipes azules, ni reinas de corazones

¿Pero cuándo debemos tener cuidado? En el momento en que la persona (cualquier miembro de la pareja lo puede hacer) se toma las prerrogativas de ser la cuidadora y defensora de nuestra vida. Ahí hay una línea roja que no se debe cruzar. Nuestra pareja ni es el príncipe azul que nos va a defender de todos los males del mundo, ni es la madre-esposa posesiva que nos controla a todas horas y nos separa de amigos o contesta nuestras llamadas.

4 "no vale"

No vale “dame las claves de tu Facebook, Instagram…” porque eso es confianza, no vale porque, efectivamente, si hay confianza no te las tiene que pedir, la confianza es respeto y tus redes son tu intimidad, lo demás es control y celos.

No vale "no quiero que salgas con esa ropa, llamas mucho la atención de los demás", porque eso es querer jugar con el otro a los recortables, no es una posesión nuestra. Podemos sugerir o asesorar con educación y respetando que la elección es siempre del otro, pero no ordenar ni imponer.

No vale que si te has enamorado de una persona que trabaja a turnos o tiene muchas guardias, luego la estés machacando con que pasa muy poco tiempo contigo o con los niños. Ya sabías con quien te unías y lo único que se puede conseguir es que ese miembro de la pareja tenga más presión emocional y se vaya desilusionando del estilo de vida que lleva y empiecen los conflictos.

Y no vale "no me gusta que salgas con tus amigos, porque no me caen bien", porque eso es algo de la intimidad del otro que debemos respetar. No son nuestros amigos, son los suyos, debemos respetarlos ya que es parte de la intimidad de nuestra pareja que no debemos valorar ni prohibir.

Las claves de por qué no ponemos límites

Algunos de ustedes, queridos lectores, se cuestionarán cómo han cedido tanto, sabiendo desde el principio, que no debían hacerlo. La formación de la pareja en función del concepto de amor romántico comentado al principio tiene algunas claves.

  • La pareja es un oasis no una isla. La pareja se forma como una isla apartada del resto del mundo y esto lleva a que, en muchas ocasiones, nos aislemos de los demás y que el único refuerzo a nivel emocional que tengamos se encuentre es nuestra pareja. La pareja es la única que da sentido a nuestra vida, la que con su criterio nos hace feliz o no, y eso no puede ser. En este caso hay que buscar más refuerzos sociales, a través de familia extensa o amigos, no sólo en el núcleo familiar porque eso lleva a que nos pongamos exclusivamente en las manos del otro.
  • Soy la parte dependiente. También puede ser que un miembro de la pareja sea más débil que el otro, tenga más miedo de quedarse solo, sea más dependiente, y no solo a nivel emocional, sino también material. Pensemos, por ejemplo, el miembro que depende económicamente del otro. Esto puede hacer que si el que mantiene la economía familiar ya tiene un carácter dominante, éste se desarrolle exponencialmente en función de la vulnerabilidad del otro, terminando, haciendo lo que quiere sin respeto e incluso disfrutando del sufrimiento y aguante del otro miembro. Aquí hay que darse cuenta de que estamos en una relación altamente tóxica que nuestro propio comportamiento alienta y aviva y hay que salir de ella.
  • Si hay amor no todo vale. El mismo concepto de amor romántico puede ser peligroso. Si hay amor todo vale, sin amor no merece la pena nada. Amor como inclusión, posesión, dependencia y apegos exagerados. El amor es algo más que eso. El amor es la libertad de estar con quien te hace sentir y vibrar, es compartir lo que te gusta y hace feliz, es respetar al otro porque lo admiras y aporta muchas cosas buenas a tu vida y a tu persona, amar es agradecer que alguien que aun siendo muy diferente a ti ha elegido estar a tu lado, amar es estar feliz por la suerte de haberlo encontrado, y amar es respetar al otro en su conjunto y con sus circunstancias.

Somos únicos, amémonos como tales.

Alicia López Losantos es psicóloga y socióloga.

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