Valencia
Investigan por un posible delito de odio a los padres de Daniela, una joven trans enterrada con su nombre e imágenes anteriores a su transición
La familia llevó a la joven a una terapia de conversión cuando contó que era una chica.

Publicidad
En 2022 Daniela, una joven trans, se suicidó a los 21 años y, al parecer, su familia la enterró en un panteón familiar del cementerio de Aspe, en Alicante. Sin embargo, la identificaron con el nombre e imagen anteriores a su proceso de transición. Ahora, la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Novelda ha abierto una investigación por un posible delito de odio.
En la denuncia, a la que ha tenido acceso EFE, la familia "habría procedido a sepultarla" en el cementerio alicantino "llevando a cabo actos de negación de su identidad", ya que "utilizaron de forma consciente, premeditada y deliberada en la inscripción de su lápida su necrónimo".
Además de exponer en el sepulcro imágenes antiguas de la víctima donde "presentaba un aspecto y expresión de género marcadamente masculina, ajena por completo a su identidad autopercibida, social y legalmente reconocida en sus últimos años de vida".
La presidenta de la asociación Euforia Familias Trans-Aliadas, que defiende los derechos de las personas trans, Natalia Aventín, explicó que, tras denunciar el caso ante la Fiscalía, el ministerio público decidió remitirlo al juzgado que ha abierto diligencias. La Ficalía pide que se llame a declarar a los padres en calidad de investigados y que se solicite el certificado de inscripción del nombre real de la fallecida, además del certificado de la propiedad del nicho en el que se encuentra enterrada la joven.
Para delvolverle la dignidad
Una amiga de Daniela fue quien contactó con la asociación en noviembre de 2022 informando de la situación, ha explicado Aventín, quién ha señalado que el objetivo de este proceso judicial es "devolver la dignidad" de la fallecida, además de "reparar el daño que le hicieron en vida y también tras su muerte". Para ello, han tenido que atravesar un "proceso largo" en el que, según ha lamentado, ha habido "muchas ausencias de respuestas".
La joven trans, originaria de Chile, fue adoptada por una familia que la trajo a España. Fue a los diez años cuando intentó contar a su entorno que era una chica, pero "empezaron a rechazarla", llevándola incluso "a una terapia de conversión". La familia residía en Cantabria y la chica quedó bajo tutela del gobierno autonómico desde su juventud hasta los 18 años, cuando tomó la decisión de mudarse a Madrid para empezar una "nueva vida" explica la presidenta de la entidad.
Desde entonces "no pudo soportar la presión social", así como el "rechazo familiar", derivando a que "en un momento de desesperación" y "sin ningún apoyo", se quitase la vida. Aventín espera que el caso tenga difusión y recorrido en los juzgados para que algo así "no se vuelva a repetir".
Publicidad










