Los Mossos d'Esquadra han detenido en Barcelona a cinco hombres que estafaban y robaban a gente mayor haciéndose pasar por falsos operarios de revisión de servicios e incluso por administradores de entidades bancarias.

Uno de los detenidos es menor de edad y los otros cuatro tienen entre 19 y 27 años, nacionalidad española y marroquí y se les considera presuntos autores de trece delitos por hechos delictivos como estafas, hurtos, coacciones y robos violentos.

La investigación comenzó en enero de este año cuando la policía supo que en l'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) un hombre de edad avanzada había sido víctima de un robo violento por parte de un falso operario de una empresa de suministro eléctrico.

El falso operario se desplazó hasta el domicilio en una furgoneta con logotipo, llamó al propietario del piso diciéndole que necesitaba comprobar el contador eléctrico. Una vez realizadas las supuestas comprobaciones, el ladrón pidió al propietario el contrato del servicio y los datos bancarios y le reclamó que tecleara el PIN de la libreta en una tableta electrónica, extremo al que el anciano se negó.

En ese momento, el falso operario se puso agresivo y violento y llegó a empujar a la víctima que, asustado, acabó facilitando sus datos, y el ladrón se fue rápidamente, además, con 300 euros en efectivo que la víctima guardaba en un cajón. Los investigadores identificaron al autor del robo, un hombre de 22 años que, en connivencia con otros cuatro hombres, habría participado en otros hechos delictivos similares.

El principal investigado de esta trama era quien planificaba los hechos y, finalmente, eran perpetrados por otras personas que hacían una gran puesta en escena para engañar a las víctimas y conseguir su objetivo. Las víctimas escogían principalmente a personas de edad avanzada o especialmente vulnerables, ha precisado la policía. Los investigados se hacían pasar por falsos operarios de varias empresas de suministro de servicios, y aprovechaban esta condición para acceder a los domicilios con el objetivo de conseguir dinero, objetos de valor o libretas o tarjetas bancarias y también los datos personales y bancarios de las víctimas, e incluso llegaron a cobrar falsas reparaciones.

Cuando conseguían las tarjetas y libretas bancarias hacían extracciones o transferencias de una cuenta a otra, llegando a veces a dejar a la víctima en situaciones de precariedad económica.