FUTURO NETANYAHU

Israel entra en un bloqueo político tras unas elecciones sin mayoría clara para ningún partido

Los resultados electorales dejan al Parlamento israelí dividido en dos grandes bloques sin los apoyos suficientes para gobernar. Las diferencias ideológicas y el rechazo de varios partidos a pactar con las formaciones árabes complican la formación de una coalición.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el líder de la oposición israelí y exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Gadi Eisenkot.

Israel entra en un bloqueo político tras unas el Reuters

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Israel afronta un nuevo periodo de incertidumbre política después de unas elecciones que no han dejado un vencedor claro. Ni el bloque encabezado por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ni la alianza opositora liderada por Gadi Eisenkot han conseguido los 16 escaños necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en la Knéset, el Parlamento israelí, compuesto por 120 diputados.

La Comisión Electoral Central (CEC) de Israel publicó en la madrugada de hoy, viernes, los resultados definitivos de las elecciones del pasado martes, que dan la victoria al partido Likud, del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, logrando 27 escaños, y 53 asientos para su coalición, que no es suficiente para gobernar.

Los resultados finales de los comicios, una vez contados los llamados votos de "doble sobre" de israelíes que votan fuera de su colegio electoral asignado, indican que en segundo lugar quedó el partido opositor Yashar! de Gadi Eisenkot, con 21 escaños.

El veredicto en las urnas abre la puerta a unas negociaciones que podrían prolongarse durante semanas e incluso meses. La fragmentación parlamentaria y las profundas diferencias entre los partidos dificultan la posibilidad de alcanzar acuerdos estables.

Aunque no se descarta la formación de un Ejecutivo mediante pactos entre distintas fuerzas políticas, cualquier coalición podría nacer debilitada y con una duración limitada. Si las negociaciones fracasan durante el plazo previsto de aproximadamente doce semanas, Israel podría verse abocado a una nueva convocatoria electoral.

El papel de los partidos árabes

La coalición pro-Netanyahu obtuvo un total de 53 escaños frente a los 48 del bloque opositor y 19 de las dos listas árabes, una posible bisagra necesaria para alcanzar la mayoría de 61 escaños en el Parlamento.

Entre los partidos árabes, que no forman parte de ninguno de los dos bloques, la izquierdista Lista Conjunta obtendría once escaños y la islamista Raam, de Mansur Abás, ocho.

A Netanyahu le faltan así ocho escaños para la mayoría absoluta, y al bloque de Eisenkot, trece, por lo que ninguno de los dos podría gobernar sin el apoyo de los partidos árabes o de diputados del bloque contrario.

Uno de los principales obstáculos para la oposición es la necesidad de reunir apoyos de formaciones con posiciones ideológicas muy alejadas. La posibilidad de desalojar a Netanyahu del poder pasa, en principio, por algún tipo de entendimiento entre partidos judíos y árabes, una fórmula que genera importantes resistencias.

El ex primer ministro Naftali Bennett y el ex ministro de Defensa Avigdor Liberman, representantes del sector más conservador de la oposición, rechazan participar en un gobierno cuya supervivencia dependa de los partidos árabes Lista Conjunta y Raam. Su negativa incluye tanto la incorporación de estas formaciones al ejecutivo como su apoyo parlamentario desde fuera de la coalición.

Estas posiciones se han endurecido especialmente desde los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, que profundizaron las tensiones políticas y sociales dentro del país.

La experiencia de 2021 demuestra las dificultades de una alianza de estas características cuando una coalición integrada por ocho partidos de distintas tendencias, entre ellos la formación árabe Raam, consiguió poner fin a la etapa de Netanyahu al frente del Gobierno. Sin embargo, las discrepancias internas acabaron provocando su caída apenas un año después.

Injerencia política "infundada"

Asimismo, el director de la Comisión Electoral Central (CEC), Dean Livne, ha afirmado hoy que las noticias publicadas a lo largo del día de ayer sobre la investigación abierta por el Shin Bet (el servicio de inteligencia interior) por una posible injerencia externa en las elecciones "carecen por completo de fundamento" y añadió que esta investigación no afectará los resultados finales de los comicios.

En un mensaje grabado difundido este viernes de madrugada por la CEC junto a los resultados definitivos de las elecciones, Livne afirma que la investigación se abrió después de que el Shin Bet presentara al presidente de la CEC, el juez conservador Noam Sohlberg, información clasificada, que no detalla.

Dicho juez envió el miércoles una carta, que se conoció en la víspera, en la que pedía al jefe del Shin Bet, David Zini, nombrado por Netanyahu, que investigara denuncias sobre una posible injerencia extranjera en los comicios.

"Se me han presentado sospechas graves de influencia indebida sobre las elecciones mediante financiación extranjera procedente de agentes externos que actúan contra el interés israelí", decía Sohlberg en su carta.

Todo esto después de que el Likud, partido de Netanyahu, denunciara irregularidades, entre ellas "miles de sobres" con "dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam", una de las formaciones árabes que obtuvieron escaños en los comicios.

A lo largo de ayer, jueves, medios israelíes informaron que en la información presentada a la CEC por el Shin Bet había menciones a una posible financiación por parte de Catar, país que negó categóricamente esta acusación. "No se pueden revelar más detalles. Sin embargo, las noticias publicadas a lo largo del día carecen por completo de fundamento", dijo el director de la CEC en el video publicado en la madrugada de este viernes.

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