Ucrania

Chernóbil, 40 años después: entre la huella nuclear y el impacto de la guerra en Ucrania

Un escape nuclear en Ucrania que mató y enfermó a miles de personas por la contaminación propagada, ahora vuelve a la vida por los recientes acontecimientos.

Chernóbil, 40 años después

Chernóbil, 40 años despuésEUROPAPRESS

Publicidad

El 26 de abril de 1986, un accidente en la central nuclear de Desastre de Chernóbil liberó una nube radiactiva de más de mil metros de altura que cubrió el cielo de la ciudad soviética de Prípiat, situada a unos 110 kilómetros al norte de Kiev y a menos de 20 de la frontera con Bielorrusia.

La naturaleza y la guerra habitan el corazón del desastre

Tras la catástrofe y la evacuación masiva de miles de personas, Prípiat quedó en el olvido y se convirtió en una ciudad deshabitada, congelada en el tiempo. Sin embargo, pese al deterioro de sus infraestructuras, el entorno ha cambiado notablemente gracias a la recuperación de la vida silvestre en ausencia de actividad humana. Especies como lobos, caballos salvajes o aves se han convertido en los nuevos habitantes del lugar.

Por otra parte, la guerra en Ucrania también ha dejado su huella. En 2022, las tropas rusas ocuparon la zona durante la invasión, lo que reavivó la preocupación internacional por la seguridad nuclear y dejó nuevas marcas en un territorio ya devastado por la radiación.

Vida dentro de la zona de peligro

40 años después, algunos trabajadores continúan operando en la zona de exclusión y un reducido grupo de habitantes ha regresado, desafiando las restricciones de seguridad. El profesor titular de Zoología de la Universidad de Oviedo, que estudia "in situ" la naturaleza de Chernóbil, señala que la radiación se ha reducido entre un 90 % y un 95 %.

Aun así, se mantiene una zona de exclusión de 30 kilómetros de radio que limita la presencia humana en las áreas con mayor concentración de materiales radiactivos. A unos 14 kilómetros de la central, la ciudad de Chernóbil llegó a estar habitada por unas 2.000 personas hasta el estallido de la guerra.

Prípiat continúa siendo una ciudad fantasma, donde la naturaleza ha ocupado las calles. Cuatro décadas después, el mayor desastre nuclear de la historia sigue dejando huella en un territorio donde radiación y guerra se entrelazan, recordando los riesgos de la energía nuclear y la fragilidad de la seguridad en contextos de conflicto.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.

Puedes ver el informativo completo 'Noticias Fin de Semana' en Atresplayer.

Publicidad