Linsday Clancy
¿Asesina o víctima de una enfermedad mental? El juicio contra Lindsay Clancy que centra el debate sobre la psicosis posparto
La justicia deberá determinar si la acusada es culpable de los tres cargos de asesinato o estaba bajo los efectos de una psicosis posparto.

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¿Puede una persona que mata a sus tres hijos ser, al mismo tiempo, víctima de un sistema sanitario que no supo atender su enfermedad mental? Es la pregunta que se debate en Estados Unidos en torno al caso de Lindsay Clancy. El juicio se encuentra en su fase final y el jurado deberá decidir si es culpable del triple homicidio o si, debido a una enfermedad mental grave, no era responsable penalmente de sus actos.
Linsday Clancy era una enfermera de 36 años que trabajaba en la sala de partos del hospital de Boston. En 2016 se casó con Patrick Clancy, con quien tuvo tres hijos: Cora Marie en diciembre de 2017; Dawson William en septiembre de 2019 y Callan Patrick en mayo de 2022.
Los primeros síntomas de su deterioro mental aparecieron tras los dos primeros partos, pero se agravaron tras el nacimiento de su último hijo. Buscó ayuda psiquiátrica en varias ocasiones e incluso fue medicada con más de una docena de fármacos, entre ellos Ambien para el insomnio y Klonopin, una benzodiazepina de alta potencia.
En diciembre de 2022, siete meses después de su último parto, ingresó en un programa especializado para mujeres con depresión posparto y el día de Año Nuevo ingresó cinco días, por voluntad propia, en un hospital psiquiátrico de Boston. Pero, el 24 de enero de 2023 estranguló a sus tres hijos en el sótano de su casa y después intentó suicidarse saltando desde una ventana. Ahora, tres años y medio después, está a punto de cerrarse el caso que enfrenta dos narrativas: la de una madre asesina o la de que sufría psicosis posparto.
Durante días, grupos de mujeres y colectivos feministas se han concentrado a las afueras del Tribunal Superior de Plymouth, en Massachusets, pidiendo clemencia para la acusada, a quien consideran una víctima de un sistema de salud mental que ha fallado a pesar de sus señales.
"La voz de un hombre"
El padre de los niños y exmarido de la acusada, Patrick Clancy, pidió, a través de un comunicado en enero del 2023 "a todos que encuentren en lo más profundo de su ser la capacidad de perdonar a Lindsay, tal como yo lo he hecho", añadiendo que "la verdadera Lindsay era generosa, cariñosa y atenta con todos".
Patrick fue quien encontró los cuerpos de sus hijos sin vida en el domicilio, mientras que Lindsay estaba tirada en el patio con "cortes profundos en las muñecas y una línea roja que le cruzaba el cuello", según declaró en el juicio a finales de julio de este año. Y alegó que semanas antes de los crímenes, le dijo que había escuchado "la voz de un hombre" que le ordenaba matar a los niños. Además, la acusada tenía un diario en el que describía todos los síntomas.
La Fiscalía sostiene que la mujer actuó de forma consciente y calculada, estrangulando a sus hijos con cintas elásticas de ejercicio. Aunque, la defensa argumenta que sufría una psicosis posparto, una entidad médica poco frecuente que afecta a uno o dos casos por cada mil partos.
¿Asesina o víctima?
El psiquiatra José Carlos Fuertes Rocañín explica que este trastorno provoca "una perturbación severa, enorme, de su capacidad de entender la realidad y, por supuesto, de actuar libremente". Además de que "puede dar lugar a situaciones tan terribles, tan espléndidas y tan truculentas como la que estamos viendo".
Varios testigos del juicio, entre ellos la capellana del hospital donde estaba ingresada, Sheila Cavanaugh, declararon que Lindsay oía una voz masculina que le ordenaba matar a sus hijos para "liberarles de un sufrimiento mayor". Para el doctor Fuertes "la única salida que se observa y que ve es la de dar muerte a su familia y, de esta forma, liberarles de un sufrimiento mayor", por lo que añade que, a su juicio, "debería recibir un tratamiento y no un castigo".
Paralelamente, se ha generado un debate sobre la movilización masiva de mujeres a favor de Lindsay. El colaborador de 'Más Espejo, Toni Cantó, puso de ejemplo el caso de José Bretón, el hombre que, para vengarse de su expareja, asesinó a sus dos hijos quemándolos en una hoguera: "Me costaría mucho imaginar que multitud de hombres salieran a apoyar a José Bretón". Y criticó el "sesgo a favor de la mujer" lamentando que el debate no se centre en las víctimas del caso.
Por su parte, la vicepresidenta del Partido Feminista en el Congreso español, Zuriñe Ojeda, matizó las palabras del colaborador, afirmando que "José Bretón no es ningún enfermo" y que "la psicopatía no es una enfermedad". Reconoce que la acusada "tenía un trastorno psiquiátrico más o menos diagnosticado, pero no estaba bien atendido", y señala que "hay un sesgo en medicina con las mujeres, que tiende a minusvalorar los trastornos o las molestias que las mujeres vamos contando a los médicos".
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