Caso Kitchen
Villarejo cambia su versión de Kitchen y la vincula ahora a un supuesto caso de tráfico de armas
El comisario jubilado asegura en el juicio que la operación buscaba información sobre una presunta trama relacionada con altas instancias del Estado y no documentos comprometedores para el PP.

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La operación Kitchen ha entrado en una nueva fase en la Audiencia Nacional. Trece años después de los hechos investigados, el comisario jubilado José Manuel Villarejo ha introducido una nueva explicación sobre el origen y los objetivos de aquel operativo policial. Durante su declaración, ha asegurado que la investigación no nació para localizar información sensible de Luis Bárcenas sobre el Partido Popular, sino para esclarecer una supuesta trama de tráfico de armas que, según afirmó, podría afectar a "altas instancias del Estado".
Villarejo, uno de los principales acusados en la causa, sostuvo ante el tribunal que fue informado de la existencia de ese riesgo a través de contactos vinculados al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Según relató, las primeras referencias sobre Bárcenas le llegaron por esa vía y estaban relacionadas con información que presuntamente comprometía a personas situadas en los niveles más altos de la estructura estatal.
Una versión distinta a la mantenida durante la instrucción
La nueva declaración supone un cambio respecto a otras manifestaciones realizadas durante la investigación. La Fiscalía sostiene que la finalidad de Kitchen era localizar documentación que el extesorero del PP pudiera conservar y que pudiera perjudicar al partido que entonces estaba en el Gobierno.
Sin embargo, Villarejo afirmó este lunes que el interés inicial estaba centrado en los desplazamientos de Bárcenas hacia zonas fronterizas y en la posibilidad de que dispusiera de información relacionada con operaciones de tráfico de armas.
"Podía suponer un peligro porque disponía de información sobre tráfico de armas y sobre que altas instancias del Estado podrían haber recibido dinero a través de testaferros que utilizaba también Bárcenas", declaró ante el tribunal.
El comisario también trató de explicar las diferencias con declaraciones anteriores. Sobre sus manifestaciones durante la instrucción, señaló: "La primera vez que yo declaro, estando en prisión, habiendo sufrido toda serie de torturasy después de que me intentaran asesinar, lo estaba pasando realmente mal".
Rajoy, Cosidó y el papel de Interior
Durante su comparecencia, Villarejo repartió responsabilidades y críticas entre distintos protagonistas de la época. Señaló al entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, como una de las personas que le trasladó el interés por el entorno de Bárcenas. También aseguró que Eugenio Pino, entonces director adjunto operativo, le pidió que intentara captar como colaborador a Sergio Ríos, chófer de la familia del extesorero.
Respecto al expresidente Mariano Rajoy, sostuvo que acabó beneficiándose de la operación. "El señor Rajoy se aprovechó de esta operación oficial correcta para trincar algo que hubiese si le afectara a él", afirmó.
Villarejo también aseguró que nunca informó directamente al entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. "En absoluto, jamás informé de nada al señor ministro", respondió durante el interrogatorio.
El papel de Sergio Ríos
Buena parte de la sesión giró en torno a la captación de Sergio Ríos, considerado una pieza central de Kitchen. Villarejo explicó que aceptó colaborar después de que se le presentara la operación como una cuestión vinculada a la seguridad del Estado.
Según relató, Ríos trasladaba información sobre los movimientos y conversaciones del entorno de Bárcenas. El comisario reconoció además la existencia de pagos periódicos para mantener esa colaboración, aunque aseguró no recordar quién fijó las cantidades.
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