ELECCIONES 29N

La dimisión de Óscar Puente, el último giro de una precampaña electoral imprevisible

La batalla política se paralizó la semana pasada tras la tragedia de Urda, aunque la marcha del ministro ha erigido un nuevo lema en el PSOE: "No todos somos iguales"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en un acto de precampaña electoral en Gijón

Publicidad

Desde que Pedro Sánchez anunció elecciones hace un mes, la campaña electoral ha estado repleta de giros. El presidente del Gobierno anticipó la convocatoria de elecciones tras el polémico desahucio de Mari Carmen y la caída en el Congreso de los dos decretos de vivienda, lo que convirtió la crisis habitacional en el principal lema de la precampaña del PSOE. Ya en su primer mitin electoral en Dos Hermanas (Sevilla), Sánchez mencionó el caso de aquella "mujer de 87 años que falleció desahuciada".

Días después, abrió un nuevo tema de conversación, rescatado de la campaña de 2023: el de las pensiones, aprovechando un desliz del PP sobre el sistema. Solo nueve días después del adelanto electoral, acusó a la oposición de querer recortar esas prestaciones y "firmar la carta de defunción del sistema de bienestar".

Con estos dos asuntos sobre la mesa y una ola de indignación en las calles por la vivienda, su principal bandera se le echó en contra al PSOE al salir a la luz el negocio inmobiliario de 30 pisos de la pareja de Montse Mínguez. La portavoz socialista renunció tres días después a su cargo.

De la polémica de Montse Mínguez al 'partido del amor'

Un día después de este varapalo, el PSOE encontró un nuevo foco de atención, con la imagen de Pedro Sánchez y Begoña Gómez juntos en un mitin en Madrid, acompañado del lema "La fuerza del amor". Días después, en Valladolid, Óscar Puente elogió al "partido del amor". Sánchez aprovechó el acto para lanzar un mensaje de confianza: "Vamos a ganar".

Pero la tregua duró poco. Ese mismo día, la lista socialista de Palencia dimitió en bloque en protesta por la imposición de una candidata afín a Ferraz. Una crisis interna que dejó al descubierto el malestar de la militancia y que dio paso a un goteo de descontentos en otras provincias: Burgos y Albacete.

El PSOE no renunció a su vocación de mayorías y continuó con una media de tres mítines por semana. Entonces, los disturbios en las calles convocados en respuesta a los mítines de Vox coparon la bronca política, con acusaciones cruzadas entre el Gobierno y la oposición. Moncloa aseguraba que aquellas protestas violentas daban "alas" a la extrema derecha, mientras que el PP acusaba a la extrema izquierda de "incendiar las calles".

El accidente de Urda pausa la precampaña

Sin embargo, tras el trágico accidente de Urda, la campaña electoral quedó en pausa y los responsables políticos anularon sus agendas previstas. Entonces, Sánchez adoptó un perfil más institucional y reconoció la "confianza quebrada" de la ciudadanía tras el accidente, para poco a poco ir empleando un discurso más serio y centrado en la gestión de los servicios públicos.

Tras una semana de parón, la dimisión de Óscar Puente ha reactivado la campaña, con la elección de un nuevo lema: "No todos somos iguales". Repetido en redes sociales, tratan de evidenciar que el Gobierno sí asume responsabilidades políticas, a diferencia, dicen, de la oposición.

Publicidad