DOCUMENTOS 23F

La angustia de la mujer de Tejero y un rey reforzado tras el 23F: lo que revelan los documentos desclasificados

45 años después, podemos ver una imagen más nítida del intento fallido de golpe de Estado. Aunque no se ha desclasificado nada revelador, lo que sí aportan estos papeles es más contexto: la angustia en el entorno de Tejero, el uso del nombre del rey como coartada por parte de los golpistas y la firmeza institucional que quedó reflejada en el mensaje televisado.

Antonio Tejero Díez en el golpe de Estado del 23F

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España ha vuelto esta semana 45 años atrás. Coincidiendo con el aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el Gobierno ha desclasificado más de 150 documentos relacionados con aquel día que marcó la historia democrática del país. En palabras del propio presidente del Gobierno, el fin de esta medida es clara: "la memoria no puede estar bajo llave". Aunque entre los papeles no figuran algunos de los documentos más esperados por los investigadores ni se despejan todas las dudas, el Ejecutivo sostiene que se trata de "toda la documentación" hallada hasta el momento.

Por ello, el 25 de febrero de 2025 ha sido una fecha simbólica. No solo por la desclasificación, sino porque ha coincidido con el fallecimiento del protagonista del 23F, el teniente coronel Antonio Tejero, que tenía 93 años.

"Me lo han dejado tirado como una colilla"

Entre los documentos ahora públicos aparecen nombres y conversaciones que permiten conocer mejor cómo se vivieron aquellas horas desde dentro. Uno de ellos es el de Carmen, esposa de Tejero. Fue una de las últimas personas con las que habló el golpista antes de cortar el contacto con el exterior. En esas llamadas también aparece un tercer actor: Juan García Carrés, jefe del sindicato vertical franquista, que actuó como intermediario.

Las transcripciones muestran a una mujer desbordada por la situación. Carmen intentó contactar con su marido sin éxito y habló con otras mujeres como Herminia, a las que les trasladaba su malestar por las noticias que iban llegando. En una de esas conversaciones afirma textualmente: "Me lo han dejado tirado como una colilla". En otra se refiere a su esposo como "tonto desgraciado" y lamenta que "lo han dejado solo, para no variar". También asegura que "Tanto amor a la patria, tanto darlo todo, mira como han engañao. Estaría el Ejército detrás, en la cabeza, y ahora nadie ha hecho nada".

El miedo a que pudieran matar a su marido aparece en varias ocasiones. En una conversación con su hijo Antonio, que se encontraba en la Academia General Militar de Zaragoza, comenta que el Ejército "se ha rajao". Cuando hablan de los posibles años en prisión, llega a decir: "Si yo pudiera volverte a parir, ningún hijo mío sería militar". En otro momento, al escuchar que Tejero asumía toda la responsabilidad, lo califica de "jilipuertas". Las llamadas formaban parte de un documento secreto en poder del ministerio del Interior y, en concreto, de la Guardia Civil.

El papel de Juan Carlos I

Gran parte de la expectación por la desclasificación se centraba en el papel del entonces jefe del Estado, el rey Juan Carlos I. Los nuevos papeles describen un ambiente marcado por rumores y por el uso del nombre del monarca por parte de los golpistas para legitimar la toma del Congreso. Algo que ya recogía la sentencia del Consejo Supremo de Justicia Militar que en 1982 condenó a los principales implicados. Un documento custodiado por el CNI recoge un "relato sucinto" de los hechos "según fueron conocidos en Zarzuela". En él se detallan los contactos mantenidos durante las horas críticas con el general Alfonso Armada y con Milans del Bosch, ambos condenados por rebelión militar.

Según ese relato, a las 18:20 horas el rey escucha por la radio lo ocurrido en el Congreso y comienzan los contactos telefónicos. Entre las 18:20 y las 19:00, Armada llama para acudir a Zarzuela y el monarca le responde que no. A las 19:30 horas se decide que el rey transmita un mensaje en televisión. A las 20:00 se contacta con TVE, pero se sabe que está ocupada por militares, que tenían órdenes de "tirar a matar". El mensaje finalmente se emite a la 1:14 horas de la madrugada.

A la 1:20, el rey habla con Milans del Bosch y le comunica su "rotunda decisión de mantener un orden constitucional dentro de la legalidad vigente". Según la nota, le advierte: "Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás. Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el rey. Es contra el rey". Milans responde que cumplirá las órdenes, aunque añade que "Tejero ya no obedece".

Clima tenso en los cuarteles

Algunos documentos confidenciales también muestran rumores surgidos en determinados círculos militares y de opinión. Se hablaba de supuestas entrevistas "confidenciales y sigilosas" del rey con los golpistas antes del juicio. El texto reconoce que "el rumor es grave", pero subraya que no hay confirmación. También se documenta una campaña de "mentiras y tergiversaciones" en las que se difundía, por ejemplo, que el rey había dispuesto un avión para huir o que había enviado a sus hijos a Inglaterra antes del golpe.

Los documentos también dibujan un clima muy tenso en los cuarteles. En algunos aparecieron pintadas de "el rey a declarar". En diciembre de 1981, desde Zarzuela salió una carta firmada por Sabino Fernández Campo en la que se adjuntaba el guion de una reunión del monarca con el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, el ministro de Defensa, Alberto Oliart, y la Junta de Jefes de Estado Mayor. En ese texto, el rey adopta un tono conciliador con las Fuerzas Armadas, habla de la "protección de su dignidad" y reconoce que la situación militar tras el 23F era "delicada y digna de atención".

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