Las empresas están presentando Expedientes de Regulación Temporal de Empleo

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Coronavirus

La OIT calcula que en España podrían perderse horas de trabajo equivalentes a 3,5 millones de empleos hasta junio

El organismo internacional apunta a la pérdida del 18,6% de las horas trabajadas desde el inicio de la crisis y hasta el final del segundo trimestre, lo que supone 3,5 millones de puestos de trabajo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que desde el inicio de la crisis del coronavirus y hasta el final del segundo trimestre, en España podrían perderse un 18,6% de las horas trabajadas, equivalentes a 3,5 millones de puestos de trabajo, y para el conjunto del mundo prevé una pérdida de 305 millones de empleos a tiempo completo. Así lo señala la OIT en la tercera edición de su estudio sobre el Covid-19 y el mundo del trabajo publicado este miércoles.

El organismo internacional calcula que, en el segundo trimestre del año, en todo el mundo se prevé un deterioro del 10,5% de las horas trabajadas, el equivalente a “no menos de 305 millones de empleos a tiempo completo” (asumiendo en la conversión, 48 horas semanales por empleo). Esta previsión es superior a la del informe anterior, en la que apuntaba un descenso del 6,7% de las horas de trabajo, equivalente a 195 millones de empleados.

La OIT explica que este empeoramiento de su previsión se debe a la prolongación y la ampliación de las medidas de confinamiento, y la expansión de la pandemia a otras regiones del mundo que en los informes anteriores se habían visto menos afectadas. Por lo que respecta a las regiones, la situación ha empeorado para la totalidad de los principales grupos regionales. Las estimaciones indican una pérdida de horas de trabajo equivalente al 11,8% en Europa y Asia Central.

En el caso de España, el organismo internacional apunta a la pérdida del 18,6% de las horas trabajadas desde el inicio de la crisis y hasta el final del segundo trimestre, lo que supone 3,5 millones de puestos de trabajo. La OIT especifica que esto no significa que se pierdan dicha cifra de empleos, sino la caída en número de horas trabajadas, dado que “muchas están siendo absorbidas” por los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y por reducciones de jornada, no solo por suspensión o destrucción de empleo.

En este sentido, desde la oficina de la OIT para España, su director, Joaquín Nieto, considera que “en el proceso de desescalada, los ERTE las medidas de apoyo a empresas y autónomos deberán seguir, desempeñando así una función clave para evitar que el 18% de las horas de trabajo que se perderán en el trimestre se conviertan en una pérdida de 3,5 millones de empleos, que sería catastrófica”.

En cuanto a la economía informal, la OIT apunta que casi 1.600 millones de trabajadores en el mundo, que constituye “el grupo más vulnerable del mercado laboral”, y de una fuerza de trabajo mundial de 3.300 millones de personas, están en riesgo de perder su sustento por las medidas de confinamiento y por trabajar en sectores más impactados. Así, el primer mes de la crisis se habría cobrado un 60% de los ingresos de los trabajadores informales. Por regiones, el impacto oscila entre una caída de los ingresos laborales del 81% en África y las Américas, al 21,6% en Asia y el Pacífico, y del 70% en Europa y Asia Central.

La OIT advierte de que si no cuentan con una fuente de ingresos alternativa, estos trabajadores y sus familias no tendrán medios de supervivencia. El informe también analiza la situación de las empresas y destaca al respecto que en todo el mundo, más de 436 millones de empresas afrontan el riesgo de interrupción de la actividad.

Estas empresas pertenecen a los sectores de la economía más afectados, incluidas 232 millones pertenecientes al comercio mayorista y minorista, 111 millones a las manufacturas, 51 millones a los servicios de alojamiento y servicio de comida, y 42 millones al sector inmobiliario y otras actividades comerciales. Además, indica que en las dos últimas semanas, la proporción de trabajadores que vive en países sujetos a la obligación o la recomendación de paralizar las actividades ha pasado de 81% a 68%.