Bono social
Bono social térmico: cómo solicitar la ayuda del gas, importe y requisitos en este 2026
El bono social térmico es una ayuda pensada para aliviar el gasto energético en los meses fríos y puede llegar a la cuenta bancaria casi sin avisar, siempre que se cumplan los requisitos adecuados

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Aunque muchas personas lo conocen como la ayuda del gas, el bono social térmico no está ligado exclusivamente al gas natural. Su objetivo es apoyar a los hogares vulnerables con los gastos de calefacción, agua caliente o cocina, independientemente de si utilizan gas, butano, gasóleo o incluso sistemas eléctricos.
La clave de esta ayuda no está en el combustible, sino en la situación socioeconómica del hogar y en un requisito muy concreto: tener reconocido el bono social eléctrico. De hecho, el bono térmico no se solicita como una ayuda independiente ni se rellena ningún formulario específico para pedirlo. Funciona de forma automática, pero solo para quienes ya están dentro del sistema.
Este es uno de los motivos por los que sigue siendo una ayuda invisible. Muchas familias cumplen los requisitos económicos, pero nunca llegan a cobrarla porque no han solicitado el bono social eléctrico o lo han perdido sin darse cuenta tras cambiar de tarifa.
Otro detalle que suele pasar desapercibido es que el bono social térmico tiene implicaciones fiscales. A efectos del IRPF se considera una ganancia patrimonial. No obliga por sí solo a presentar la declaración de la renta, pero si se declara, el importe debe figurar. No es un ingreso “opaco” para Hacienda, y conviene tenerlo en cuenta.
Qué hay que hacer para cobrar el bono social térmico en 2026
Más que “pedir” el bono térmico, lo importante es asegurarse de cumplir la condición que lo activa. Para cobrarlo en 2026 hay que tener el bono social eléctrico vigente a 31 de diciembre de 2025. Nada más… y nada menos.
Aquí es donde muchas personas se quedan fuera sin saberlo. El sistema funciona como una puerta con doble cerradura: primero entra el bono eléctrico y, solo después, el térmico llega automáticamente al año siguiente.
Para acceder al bono social eléctrico hay dos requisitos básicos.
- El primero es técnico: tener contratada la tarifa regulada de electricidad (PVPC) y una potencia de hasta 10 kW. Esto deja fuera a quienes están en el mercado libre, aunque cumplan los criterios económicos. No es una cuestión de ingresos, sino de tipo de contrato.
- El segundo requisito es económico. La administración distingue entre consumidor vulnerable y vulnerable severo, con umbrales que varían según ingresos, número de miembros de la unidad familiar, presencia de menores, familias numerosas o pensiones mínimas. No hace falta memorizar cifras: lo importante es no descartarse sin comprobarlo, porque muchas personas cumplen los requisitos y no lo saben.
El trámite se realiza a través de una comercializadora de referencia, presentando un formulario y la documentación habitual. Es una gestión que tiene un efecto inmediato en la factura eléctrica y otro diferido que suele olvidarse: el ingreso anual del bono térmico.
Cuánto se cobra y cuándo se ingresa
El importe del bono social térmico no es fijo. Depende de dos factores: el grado de vulnerabilidad reconocido y la zona climática del domicilio. No se gasta lo mismo en calefacción en una provincia de inviernos suaves que en otra donde el frío dura meses, y el sistema lo tiene en cuenta.
Por eso, las cuantías se mueven en una horquilla amplia. En 2026, los importes suelen oscilar entre unos 40–50 euros en los casos más bajos y hasta 350–375 euros en los más altos, cuando se combina vulnerabilidad severa con una zona climática fría.
El pago se realiza en un único ingreso anual, mediante transferencia bancaria, normalmente durante el primer trimestre de 2026. Lo gestionan las comunidades autónomas a partir del listado de beneficiarios del bono social eléctrico, por lo que es fundamental que los datos bancarios estén correctos. Un error de cuenta, un cambio de titular o una notificación ignorada pueden retrasar el cobro.
El bono social térmico no es una ayuda que se persiga: es una ayuda que llega si estás en el lugar correcto del sistema. Revisar el contrato eléctrico, comprobar si se cumplen los requisitos y no dejar pasar las comunicaciones oficiales puede marcar la diferencia entre recibirlo… o ni enterarse de que existía.
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