CARBURANTE
Las medidas anticrisis no logran bajar el precio del carburante tanto como esperaba el Gobierno
Aunque el Ejecutivo preveía descuentos de hasta 30 céntimos por litro, el ahorro medio en las gasolineras ronda los 15 céntimos en gasolina y 13 en gasóleo. El precio del butano queda congelado en 16,35 euros.

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22 días después del inicio de la guerra en Oriente Medio, han entrado en vigor las medidas aprobadas por el Gobierno para hacer frente a la subida de los precios de la energía, una de las principales consecuencias económicas del conflicto. El llamado plan anticrisis incluye rebajas fiscales en los carburantes, límites en algunos precios regulados y otras actuaciones destinadas a contener el impacto en los hogares y en el transporte, aunque el efecto inicial en el bolsillo de los consumidores ha sido menor de lo esperado.
La medida principal del paquete es la reducción del IVA y de otros impuestos que gravan la gasolina y el gasóleo, una decisión con la que el Ejecutivo pretendía abaratar de forma inmediata el coste de repostar. En la presentación del plan, el Gobierno aseguró que la rebaja fiscal podía traducirse en un descenso de hasta 30 céntimos por litro, una cifra que generó expectativas de alivio rápido entre los conductores y los sectores más dependientes del combustible.
Sin embargo, en el primer día de aplicación de las medidas, la bajada ha sido bastante más limitada. Según los precios registrados en distintas estaciones de servicio, el ahorro medio ha sido de unos 15 céntimos por litro en la gasolina y de aproximadamente 13 céntimos en el gasóleo respecto al día anterior. Aunque el descenso es visible, se queda lejos de la reducción máxima anunciada por el Ejecutivo cuando presentó el plan.
La explicación está en la evolución del mercado internacional del petróleo. Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, el precio del crudo ha mantenido una tendencia al alza debido a la incertidumbre sobre el suministro y a la tensión en los mercados energéticos. Ese incremento del precio base ha compensado en parte la rebaja de impuestos, de modo que la reducción fiscal no se ha trasladado por completo al consumidor final. En la práctica, la subida del combustible ha absorbido parte del descuento previsto, lo que ha reducido el efecto real en el surtidor.
Transportistas y asociaciones de consumidores habían advertido de que el impacto de la medida dependería de la evolución del mercado internacional, y que una subida continuada del petróleo podía neutralizar parcialmente la rebaja fiscal. Los primeros datos parecen confirmar ese escenario, al menos en los primeros días de aplicación del plan.
Se congela el precio de la bombona
Dentro del mismo paquete anticrisis, el Gobierno ha decidido mantener congelado el precio máximo regulado de la bombona de butano, que seguirá costando 16,35 euros. Con esta medida se pretende evitar nuevas subidas en un producto muy utilizado en los hogares, especialmente en zonas donde no llega el gas natural, y garantizar cierta estabilidad en el gasto doméstico durante las próximas semanas.
El Ejecutivo defiende que el conjunto de medidas busca amortiguar el impacto económico de la guerra y frenar la escalada de los precios de la energía, aunque reconoce que la evolución del conflicto y de los mercados internacionales será determinante para comprobar la eficacia real del plan. Mientras tanto, los primeros datos reflejan que el alivio para los consumidores existe, pero es más moderado de lo que se había anunciado inicialmente.
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