Verano

Este es el motivo por el que este verano no podrán abrir muchas terrazas

A partir de este 2026 entra en vigor la modificación del VI Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH) que incluye medidas de protección frente al riesgo climático y afectará a las terrazas de negocios hosteleros.

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Terrazas EFE

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Con la llegada del verano, las mesas de las terrazas vuelven a llenarse y las bebidas frías están a la orden del día. Sin embargo, este 2026, con la nueva normativa hostelera, bares, restaurantes y cafeterías estarán obligados a cerrar sus terrazas cuando el calor alcance niveles considerados peligrosos para la salud de los trabajadores

Hasta ahora, durante las olas de calor, los dueños de negocios de restauración debían tomar la decisión de si dejaban montada o no su terraza. Con el nuevo acuerdo firmado en abril, el criterio principal pasará a ser el nivel de alerta oficial emitido por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Las terrazas pendientes de las alertas

La nueva regulación establece diferentes escenarios concretos. En el caso de que exista alerta naranja por calor extremo, una dana u otros fenómenos meteorológicos adversos, los negocios de hostelería deberán evaluar de inmediato el riesgo para sus trabajadores. Sin embargo, en el caso de que la Aemet emita una alerta roja o el termómetro marque temperaturas cercanas o superiores a los 42 grados, el cierre de terrazas será obligatorio.

El objetivo de estas medidas es proteger a los empleados. Por este motivo, el acuerdo recoge que en estas situaciones los negocios podrán verse obligados a reducir jornadas, reorganizar turnos o trasladar a los trabajadores a zonas del interior del local para minimizar la exposición al sol.

Además de las restricciones sobre las terrazas, el nuevo ALEH también obliga a los negocios a implementar planes específicos de prevención frente al estrés térmico, algo que hasta ahora quedaba a criterio de cada empresa. Estos planes deberán incluir formación para los trabajadores, protocolos de hidratación, pausas obligatorias en momentos de mayor exposición y la disponibilidad de zonas de sombra o espacios climatizados donde puedan recuperarse.

Aun así, también se ha aclarado que el uso de nebulizadores o sistemas de agua pulverizada no podrá emplearse como justificación para evitar el cierre de terrazas ante un aviso de nivel máximo de temperaturas. La seguridad frente a las alertas rojas prevalecerá, independientemente de que existan estos mecanismos de alivio térmico.

Multas de hasta 50.000 euros por incumplir la norma

La Inspección de Trabajo ha anunciado que establecerá sistemas de vigilancia durante los episodios de altas temperaturas y aquellos negocios que mantengan abiertas sus terrazas pese a una alerta grave podrían enfrentarse a multas que oscilarán entre los 30.000 y los 50.000 euros, en función del número de trabajadores expuestos al riesgo.

Por otra parte, los ayuntamientos y comunidades autónomas podrán reforzar estas medidas con legislación local, lo que podría generar diferencias entre territorios. Algunas ciudades ya estudian ampliar las restricciones a otros espacios exteriores, como barras de verano o zonas de eventos, con el fin de evitar riesgos laborales en momentos de temperaturas extremas.

Este verano marcará un antes y un después para el sector hostelero. La prioridad será proteger la salud de los trabajadores frente a episodios de calor cada vez más intensos, aunque ello implique limitar la actividad en terrazas durante los días más críticos. El reto para los negocios será adaptarse a esta nueva realidad sin perder competitividad ni calidad en el servicio.

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