EN LA CÁRCEL DESDE EL 20 DE JULIO

Ángel María Villar y su hijo Gorka salen de prisión tras pagar las fianzas

Villar y su hijo han salido de la cárcel, donde estaban desde el pasado 20 de julio, tras depositar en el juzgado las fianzas (300.000 euros el padre y 150.000 el hijo). Villar agradeció a aquellos que le han apoyado "pública y privadamente".

Ángel María Villar, saliendo de prisión

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EN LA CÁRCEL DESDE EL 20 DE JULIO

Ángel María Villar y su hijo Gorka salen de prisión tras pagar las fianzas

Villar y su hijo han salido de la cárcel, donde estaban desde el pasado 20 de julio, tras depositar en el juzgado las fianzas (300.000 euros el padre y 150.000 el hijo). Villar agradeció a aquellos que le han apoyado "pública y privadamente".

El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Ángel María Villar y su hijo Gorka han salido de la prisión madrileña de Soto del Real tras pagar esta mañana las fianzas de 300.000 y 150.000 euros, respectivamente, que les impuso ayer el juez del caso Soule, Santiago Pedraz.

Padre e hijo han abandonado la prisión madrileña sobre las 19.00 horas ante los decenas de periodistas que les esperaban a las puertas de la cárcel, donde ingresaron el pasado 20 de julio sin posibilidad de fianza por orden de Pedraz.

No existe riesgo de fuga, según el juez

El magistrado de la Audiencia Nacional les puso esas fianzas porque considera que no existe riesgo de fuga y "difícilmente podrían obstaculizar la instrucción", al haberse practicado ya las diligencias "urgentes" de la causa, entre ellas la declaración de los principales imputados.

Una vez han quedado en libertad, Villar y su hijo tienen ahora la obligación de comparecer semanalmente ante el juzgado más próximo a sus domicilios, deben entregar el pasaporte y facilitar un teléfono móvil donde puedan estar localizables si son requeridos en cualquier momento para ponerse a disposición del juzgado.

29 años como presidente

El que fuera presidente de la RFEF durante 29 años fue detenido el pasado 18 de julio y conducido a prisión dos días después por haber tejido, según el juez, un "entramado" y una red de "clientelismo" que permitió el desvío de millones de fondos públicos y privados del ente federativo.

Al menos desde 2009, Villar usó varias sociedades para el desvío del dinero y estableció un "clientelismo tanto en la contratación del personal, que recae fundamentalmente en familiares, como en la presunta adjudicación arbitraria de contratos de suministro y prestación de servicios a empresas vinculadas, bien directamente bien a través de familiares".

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