Unos piragüistas se fueron a pasar una mañana de deporte en el glaciar Spencer, en Alaska, cuando de repente vivieron las consecuencias del cambio climático en sus propias carnes. Un glaciar se derritió a pocos metros del kayak de los piragüistas y les sorprendió un increíble chorro de agua que les alcanzó por completo, afortunadamente solo les mojó pero podía haber terminado en un accidente.