Andrew y Josh estaban practicando kayak y se llevaron, quizás, el susto de sus vidas cuando estaban remando cerca del glaciar Spencer, en Alaska. Por lo visto, la estructura helada se derrumbó por las altas temperaturas que está sufriendo esa zona, cercanas a los 32 grados centígrados.

El cambio climático está destruyendo este tipo de santuarios naturales. Sorprendentemente, había dos piragüistas para inmortalizar los estragos del cambio climático, pero estuvo cerca de salirles caro.

Cuando el puente glacial colapsó, un fuerte chorro de agua salió disparado engullendo a uno de los kayakistas. Desde luego, las imágenes y el sonido asustan a cualquiera: "Sonó como una escopeta, ¡PUM!", dice uno de los protagonistas alertas con el sonido la rotura del hielo.

Los dos piragüistas se quedan asombrados con la fuerza de la caída. "Sobrevivimos, fue un locura, lo mejor que he hecho en mi vida", comentan eufóricos los dos kayakistas después del desprendimiento.