Este viernes el cambio climático es protagonista en el mundo entero. Jóvenes de todos los rincones del planeta se han unido para dar voz a un problema que todos conocemos pero que siempre tenemos la sensación de que nunca llegará. Pero lamentablemente, podemos afirmar que ya ha llegado.

El cambio es climático depende directamente del calentamiento global, que a su vez lo provoca el efecto invernadero. Las emisiones de CO2 acumuladas en cantidades excesivas en la atmósfera y generadas principalmente por los humanos son el principal factor del ascenso de las temperaturas.

Recientemente, la ONU ha publicado la sexta edición de su informe 'Perspectivas del medio ambiente' en el que los datos evidencian un empeoramiento en el calentamiento global.

  • En el último decenio se han registrado 8 de los 10 años más cálidos desde que se tienen registros.
  • Desde 1880 la temperatura media en la Tierra a aumentado entre 0’8 y 1’2 grados centígrados.
  • La media anual superará entre 2030 y 2052 la temperatura media máxima de 2 grados marcada en el Acuerdo de París.
  • El aumento de las temperaturas de invierno en el Ártico aumentará de 3 a 5°C para 2050.

En España este calentamiento se ha notado especialmente en los últimos años. El pasado mes fue el febrero más cálido, y las temperaturas medias se disparan en distintos puntos de la península:

Pese a que el calentamiento global sea el principal factor, éste no viene solo, sino que le acompañan elementos como la contaminación de los ecosistemas, la escasez del agua o la desaparición de las especies. En el mismo informe aseguran que en términos de degradación el planeta sólo ha empeorado desde su primer informe hace 20 años. Si la tendencia continúa, advierten, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Uno de los grandes afectados es la salud de las personas y la supervivencia de las especies animales y vegetales en sus hábitats. En lo que a salud respecta, la contaminación del aire causa entre 6 y 7 millones de muertes prematuras al año. Y en el caso de los animales, la población mundial de vertebrados se redujo un 60% entre 1970 y 2014.

Desgraciadamente las consecuencias se extienden también a ámbitos estructurales y sociales. La desertificación estimada del 29% de las tierras del planeta provocará la sequía de cultivos, e imposibilitará la vida de 3.200 millones de personas. Muchas poblaciones costeras no capaces de afrontar la subida del nivel del mar tendrán que abandonar sus hogares. El resultado serán migraciones masivas y posibles conflictos sociales. A esto debemos añadir el crecimiento de la población mundial que se prevé de 10 millones para 2050 y el consecuente el descenso de agua dulce por el aumento de la demanda.

Pese a los esfuerzos de muchos gobiernos, el ritmo de la lucha sigue siendo lento y queda lejos el cumplimiento del Acuerdo de París, que requeriría un descenso de las emisiones de entre el 40% y 70% hasta 2050 para evitar superar los 2 grados. Con esto, también está en riesgo el cumplimiento de los objetivos para el desarrollo sostenible estimados para 2030. La ONU advierte de que es necesario “adoptar medidas urgentes para invertir esas tendencias y retomar la salud ambiental”.

Las políticas hasta el momento no han generado cambios sustanciales según el informe. Éstas deben ser “transformadoras” para superar problemas tan grandes como la contaminación del aire, la escasez de agua dulce y el reparto eficiente de los recursos. La respuesta, como lo ha sido hoy la manifestación estudiantil, debe ser global.

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