Ébola

¿Por qué la vacuna está frenando al coronavirus pero no al ébola?

El ébola fue la última gran pandemia que nos sacudió antes del coronavirus. Para muchos fue la primera vez que oyeron hablar de EPI y también la primera vez que vimos a Fernando Simón en un informativo. Este viernes 5 de noviembre se cumplen 7 años del día en que Teresa Romero, la única persona que se contagió de ébola en España, salió del hospital.

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El coronavirus cambió el mundo hace año y medio y ha convertido las mascarillas en un indispensable del día a día. Ahora que la vacuna contra el covid-19 parece que está reduciendo el número de contagios y muertes, cabe preguntarse por qué otros virus que llevan décadas acabando con la vida de miles de personas en África siguen activos.

¿Hay vacuna contra el ébola?

La vacuna contra el coronavirus ha demostrado que, cuando hay presupuesto, la ciencia tiene capacidad de responder rápido ante una emergencia sanitaria. Pero el ébola no es el coronavirus, y donde tiene más incidencia es en países pobres sin fondos para la investigación.

La enfermedad se detectó por primera vez en 1976 y según informa la OMS, los brotes de ébola tienen una tasa de letalidad de aproximadamente el 50%. La falta de recursos médicos y la dificultad para acceder a la población agravan el problema.

La última gran epidemia de ébola fue entre 2014 y 2016. En esos años murieron más personas que en los 24 brotes anteriores juntos. La primera vacuna experimental se aprobó más de 40 años después.

La vacuna Ervebo Ébola Zaire fue autorizada en 2019 por la Agencia Europea de Medicamentos y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos y aprobada por ocho países africanos. Entre 2018 y 2020, la vacuna contra el ébola se implementó en respuesta a tres epidemias distintas en República Democrática del Congo y quedó demostrada su eficacia para proteger a las personas en riesgo y reducir la transmisión del virus.

Para intentar que la vacuna contra el ébola llegue cada vez a más gente, se ha creado una reserva en Suiza gestionada por un Grupo de Coordinación Internacional. Sin embargo, las dosis siguen siendo aún muy limitadas.

"El tamaño limitado de la reserva no debería restringir los estudios sobre las estrategias de vacunación más apropiadas (...). Se debe continuar la investigación para adaptar esta vacuna a los contextos en los que ocurren las epidemias de ébola, avanzando hacia la creación de un producto más estable que no requiera una compleja cadena de frío para su almacenamiento y transporte", explica Natalie Roberts, responsable de los proyectos de respuesta a epidemias de Médicos Sin Fronteras.

Mientras, tratan de fortalecer la vigilancia comunitaria e incorporar los instrumentos más novedosos para conseguir lentamente que cada nuevo brote sea menos mortal.

El ébola en España

El ébola sacudió nuestro país hace siete años. En octubre de 2014 supimos que la enfermera Teresa Romero se había contagiado de ébola en España. Ella estaba cuidando al misionero español Manuel García Viejo, que había sido repatriado tras enfermar de ébola en Sierra Leona.

Durante una semana se temió que hubiera habido más contagios en el Hospital donde atendieron por primera vez a la enfermera. Mientras, su estado de salud iba empeorando y poniendo en riesgo su vida, pero gracias al suero de otra misionera que había logrado superar la enfermedad, Teresa Romero salió de peligro y venció al ébola. El 5 noviembre de 2014 recibió el alta hospitalaria.

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