Los fibers llegan a Benicàssim

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FIB 2013 | MAS ALLÁ DE LA MÚSICA

Memorias (y penurias) de un fiber entregado (II)

Hay festival más allá de la música: cervezas voladoras, aglomeraciones mañaneras en las playas de Benicàssim, partidas de ping pong, un bar de oxígeno y muchos, muchos 'mini shorts'. Puedes vivirlo desde la zona VIP o echarte en las praderas levantinas, porque no solo de música vive el FIB.

La música es el gran valor de todo festival que se precie y el de Benicàssim no es una excepción. Pero hay muchas formas de vivir el festival desde dentro, formas de disfrutarlo y pequeños detalles que hacen diferente a este monstruo levantino. Diecinueve ediciones, ésta marcada por los problemas económicos de la empresa matriz británica propietaria de Maraworld... Un esfuerzo sin precedentes para organización y proveedores como no recordaban por estos lares. 

Sin embargo, ni la subida del IVA en España ha podido con los fibers. Siguen entregados. La organización ha cifrado en unas 35.000 personas por día la asistencia en esta edición, lo que ofrece una cifra total de 140.000 espectadores en los cuatro días de actuaciones. Además, Vince Power, director del FIB, ha asegurado su continuidad en Benicàssim y anuncia una edición especial en 2014 por su 20 aniversario. 

Pero más allá de la música y las cuentas, existe un mundo inmenso de cervezas voladoras, aglomeraciones mañaneras en las playas de Benicàssim y partidas de ping pong. El público más sibarita se echa en las tumbonas y hamacas de la zona VIP en lugar de introducirse en la marabunta; otros optan por vivirlo en primera línea de fuego entre sudores y, a veces, lágrimas. Todo eso bañado en cerveza con tal de ver de cerca a Alex Turner, Liam Gallagher, Brandon Flowers o quien se tercie. 

Aunque lo más curioso quizá sea el bar de oxígeno. Sí, como suena. Te pones una mascarilla en la cara y lo gozas. Oxígeno de fresa, frambuesa o coca-cola... No sabemos si deconstruido o con aromas de Brighton. Es la gran novedad de este año. Para el que viene solo esperamos que a los puestos de perritos, falafel, hamburguesas o pizzas se agregue uno de nitrógeno líquido.

Las praderas de Benicàssim también son una especie de pasarela de moda. Los chicos seguimos donde siempre: valen hasta las camisetas de tirantes... Es más, sin camiseta todo es más fácil. Sin embargo, la prenda estrella entre las chicas son unos 'mini shorts' muy ajustados. Dices tú de música... Por cierto, este párrafo se incluye en el apartado de memorias. Y ahora, si me disculpan, me voy al FIB. A ver si encuentro alguna penuria que contar.

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