Josep Rull, al lado de Artur Mas

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DICE QUE MAS SERÁ "RELEVANTE" EN EL NUEVO PARTIDO

Rull anuncia la inminente disolución de CDC: "Cerramos un proyecto de éxito con la voluntad de abrir uno mejor"

Aún no hay fecha concreta para el próximo congreso de CDC pero será el que certifique su disolución para dar paso a un nuevo partido, aunque mantendrá las mismas siglas, según ha explicado su coordinador general, Josep Rull. Otro dirigente de la formación, Carles Campuzano, ha afirmado que la nueva CDC realizará una política "bisexual", mezcla de liberalismo económico y justicia social.

El coordinador general de CDC, Josep Rull, ha explicado que se disolverán en su próximo congreso, que no tiene fecha concreta, para impulsar la creación de "un gran partido de centro" que atraiga a liberales, socialdemócratas y socialcristianos. "El congreso de CDC tendrá que ser el de la disolución del partido. Cerramos un proyecto de éxito con la voluntad de abrir uno mejor", ha argumentado en rueda de prensa después del Comité Ejecutivo Nacional del partido, donde se ha abordado esta decisión.

Sobre el papel que tendrá en la nueva formación el líder de CDC y presidente de la Generalitat, Artur Mas, Rull ha expuesto que será "relevante" como el propio Mas expuso el fin de semana, pero no ha entrado en más detalles. El número dos de CDC sí ha precisado cómo será está disolución, prevista en un plazo de cuatro a cinco meses: se dejará el actual partido "reducido operativamente a la mínima expresión" y se invitará a los militantes a migrar hacia la nueva formación.

Rull ha destacado que no se plantea una refundación de CDC en otras siglas, sino en formar un partido nuevo al servicio de dos objetivos: ensanchar la mayoría de partidarios de la independencia y trabajar para "culminar" el proceso soberanista. CDC espera captar para su nuevo proyecto político a "gente moderada y de orden" que es partidaria de la secesión, y que quiere un partido para lograr la independencia pero también para gestionarla el día que eventualmente se produzca.

"Un partido postindependencia. Un partido normal de un país normal. Un partido para un país independiente", ha precisado Rull, que ha opinado que un Estado catalán podría convertirse en la Dinamarca o la Holanda del sur de Europa. Mas anticipó su voluntad de crear un nuevo partido en un acto de precampaña de Democràcia i Llibertat de este fin de semana, y Rull ha explicado que la propuesta ha tenido "muy buena acogida" en la reunión de la dirección del partido de este lunes.

Rull ha negado que CDC apueste por crear un nuevo partido para tapar los casos de corrupción que han afectado al partido, como se le ha reprochado desde algunos sectores, y ha asegurado que lo que plantean es una formación que sea un instrumento útil para los catalanes y de una duración de unos 20-30 años.

Campuzano define el nuevo partido como "bisexual"

El dirigente de CDC y número dos al Congreso por Barcelona, Carles Campuzano, ha esbozado las claves que han de guiar al nuevo partido en el que se va a transformar su actual formación y que pasan por la puesta en marcha de una política "bisexual", que combine el liberalismo económico y la justicia social, frente a los "reaccionarios de derechas e izquierdas". En un artículo publicado en su página personal de Internet, el todavía diputado convergente en la Cámara Baja explica que el proyecto de CDC está "en fase de reinvención" y que "todo lo que históricamente representó CiU está en plena mutación" porque "el mundo que vio nacer CDC (1974) y CiU (1979), en muchos sentidos ha dejado de existir".

Para definir el nuevo proyecto, Campuzano toma prestado el término "política bisexual" que atribuye al profesor de Ciencias Políticas Víctor Lapuente. "El nuevo espacio que habrá que articular será bisexual o no será. O, empleando un término que proviene de la política alemana, la nueva confluencia que CDC debe promover debe responder a la lógica de las coaliciones semáforos: rojo de los socialdemócratas, amarillo de los liberales, verde de los ecologistas", detalla.

Ese planteamiento bisexual implica, por un lado, "apostar con rotundidad para profundizar en la liberalización de la economía y el estímulo a la capacidad innovadora y emprendedora de la gente, con un Estado que no regule de manera desaforada e invierta de manera inteligente en infraestructuras y ciencia". Pero, a la vez y con la "misma rotundidad" el nuevo partido tendrá que defender la "justicia social y un Estado del Bienestar que invierta en jóvenes y niños (educación infantil, becas), en formación a lo largo de la vida, y que garantice y promueva el derecho universal a la salud ya una vejez digna.

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