La mujer de 47 años fue detenida como presunta autora del rapto de un bebé recién nacido en el Hospital Universitario de Guadalajara.

La detenida habría perdido un bebé hace tiempo. Se hizo pasar por personal sanitario y argumentó que iba a hacerle unas prueba médicas al niño para llevárselo de la habitación.

Ahora desde prisión se arrepiente de lo sucedido, pide perdón a los padres del bebé y asegura que se encontraba trastornada por la muerte de su hijo recién nacido.

"Ahora estoy en la celda con mi soledad y por mucho que pienso en todo lo que me ha pasado en estos meses... no puedo comprender nada. Nunca pensé que después de 20 años trabajando y volviendo a construir mi vida, me volvería a ver aquí. Esto es muy duro y sobre todo ver cómo en tres meses se me ha destrozado mi vida, la que tanto esfuerzo me ha costado construir en estos 20 años. No duermo ni como y estoy muerta en vida".

"Yo me pongo en la situación de la madre y me acuerdo de ella todos los días y el sufrimiento por el que tuvo que haber pasado. Hoye stoy pagando las consecuencias. Se me fue la cabeza. Lo siento muchísimo, no estaba en mi sano juicio. Me arepiento mucho", asegura.

Explica también que el detonante fue el parto de su hijo que nació muerto. A partir de ese momento señala que perdió la noción de la realidad.

"Me encontraba sola pariendo, sin mi pareja y me dan la noticia que mi hijo ha muerto. Durante 10 días le digo a la familia que el bebé está en la incubadora. El rapto del bebé en ningún momento fue provocado ni tampoco premeditado. En la imagen se ve que ni si quiera me tapo la cara, si yo fuera consciente del robo del bebé me voy a 5 kilómetros, y le dejo la pulsera y la pegatina en el cordón umbilical. Y si no hubiera venido la Policía yo en algún momento me hubiera dado cuenta de que ese hijo no era mío y lo hubiera devuelto".