Entre las opiniones de sus vecinos hay división. Algunos consideran que han sido "cabezas de turco" y que esta decisión judicial se ha tomado por la presión popular que han ejercido los medios de comunicación y algunos sectores feministas sobre el caso. Otros aseguran que la víctima consintió la relación y que cuando acudió a un hotel con los sevillanos ya "sabía a lo que iba".

Su familia incluso llega a decir ante los micrófonos del programa que van a pedir su libertad. "Vamos a recurrir donde se tenga que recurrir", pedían.

Otros sin embargo ven justa la pena, que ha aumentado de 9 a 15 años de cárcel. "Somos personas, no somos animales. Cómo vamos a estar a favor de una cosa así", se preguntaba un vecino del barrio. Para otros incluso la pena se ha quedado corta y considera que hechos así deberían tener una condena mayor.