
Cuando llegó a España con su padre, Djabu pensó que su vida iría a mejor. Sin embargo, la mujer de su padre le hizo vivir una pesadilla, dejándola horas sin comer o encerrándola en un patio como castigo siendo apenas una niña.

Cristina convive con su exmarido bajo el mismo techo. Este se niega a marcharse, pese a haber heredado recientemente un piso, generando un ambiente tan tenso que ella está llegando a su límite.