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ENTREVISTA

Deglución disfuncional, deformidades y otras consecuencias de morderte las uñas

La odontóloga Julia Molero nos explica los riesgos derivados de la onicofagia y cómo podemos abandonar este peligroso hábito.

Persona mordiéndose las uñas.

Persona mordiéndose las uñas. iStock

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¿Qué pensarías si te dijéramos que a diario ingieres miles de hongos, virus y parásitos? Pues esto es lo que ocurre cuando te muerdes las uñas. La onicofagia es un trastorno obsesivo-compulsivo que conlleva riesgos para la salud de todo tipo: a nivel digestivo, dermatológico, bucodental y también emocional. Además de ser un vicio que se aleja por completo de lo bonito y estético.

A pesar de todas sus contraindicaciones, mordernos las uñas es algo que empezamos a hacer desde muy pequeñas y puede acompañarnos toda la vida. De hecho, se calcula que un 15% de la población española practica este hábito a diario, es decir, unos 7 millones de personas.

El primer paso para abandonar este peligroso hábito es tomar conciencia de las complicaciones que puede provocar en nuestro organismo. Para ello, en NovaMás, hemos entrevistado a la odontóloga Julia Molero, experta en psiconeuroinmunoendocrinología, y propietaria de una cuenta de Instagram en la que difunde contenido especializado, @odontologiaintegrativagranada. Molero nos ha explicado cómo nos afecta mordernos las uñas a todos los niveles y cómo abandonar este horrible vicio.

¿Cuáles son los riesgos para la salud derivados de morderse las uñas?

A nivel del sistema estomatognático, provoca el desgaste prematuro del esmalte dental, que puede llegar a exponer la segunda capa del diente, mucho más débil y que no está preparada para estar expuesta al medio externo. A partir de allí, aparecerá la sensibilidad dental.

Este hábito nos lleva a uno mucho más peligroso. El gesto de comerte las uñas provoca que tu lengua vaya hacia delante, a los dientes incisivos superiores. Esto puede hacer que se instaure una deglución disfuncional que conlleva una mala masticación y maloclusiones dentales.

También puede dar lugar a problemas en la apertura, chasquidos, crujidos y dolor, incluso en cabeza u oídos. Así como bruxismo y problemas cervicales asociados a este mal hábito por una mala postura bucal.

Por otro lado, favorece el intercambio del tipo de microbiota de la piel con la bucal, dando lugar a una mayor propensión a infecciones. Además, debajo de las uñas hay hongos, protozoos, virus y parásitos. Estos penetrarán en la boca produciendo la aparición de verrugas, aftas, llagas y herpes.

Además, no podemos olvidar que la boca es la entrada a nuestro tubo digestivo. Si entran esas bacterias, pero no tenemos una buena inmunidad de mucosas, estos bajarán hacia adentro dando problemas intestinales, disbiosis, la aparición de cándida, E.coli, lombrices, problemas de parásitos...

¿Nuestros dedos también pueden sufrir riesgos?

Sí, porque no permitirá que las uñas crezcan como deben y ese traumatismo hará que cada vez sean más débiles y se vayan formando mal, pudiendo aparecer deformidades. Si además muerdes las cutículas de los alrededores, serán frecuentes el sangrado, infecciones y uñas encarnadas, elevando los bordes laterales del dedo.

La recuperación de las uñas es un proceso lento y, de hecho, si las hemos mordido desde pequeños, puede deformarlas para siempre. Sobre todo si se ha lesionado la zona de crecimiento de las uñas.

¿Por qué hay personas que se muerden las uñas?

Lo primero y fundamental es ir al origen de por qué se está produciendo este hábito, ya que, la onicofagia tiene un componente emocional muy importante. Normalmente, puede aparecer por ansiedad, timidez, estrés, frustración...

Si se da por estas razones, debemos intentar ser conscientes de ello y, cuando lo vayamos a realizar, enfocar la mente en algo para distraernos. La terapia psicológica, cognitiva y conductual, muchas veces, son fundamentales y necesarias.

Por otro lado, puede que la causa sea física. Empezamos a eliminar padrastros con los dientes y posteriormente se produce un hábito. En este caso, mantener las uñas bien nutridas dará muy buenos resultados.

Puede que se realice, también, en momentos de aburrimiento, sobre todo en niños y adolescentes. En este caso, debes intentar motivarlos a realizar algo, que tengan las manos ocupadas.

¿Hay algunos remedios definitivos para dejar de morderse las uñas?

En niños, hazle partícipe del problema y explícale lo perjudicial que es. Cuando lo esté haciendo (muchas veces no son conscientes) haz que se de cuenta, pero sin regañarle. Dile que meta las manos en los bolsillos o que las tenga ocupadas en algo.

En muchos sitios mencionan tomar chicles o caramelos, pero no lo recomiendo. De esta forma la tensión la mantendrás de nuevo en la boca y estos productos no son buenos ni para la salud oral ni intestinal.

También se dice de pintarse las uñas, tenerlas bonitas, e incluso los esmaltes con mal sabor. Pueden ayudar, pero si no tratamos el problema de base poco harán. Otra manera es poner picante en las uñas y si nada funciona vendarlas o poner cintas o guantes.

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