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Cinco argumentos para animar a alguien a ir al gimnasio por primera vez

Superar el miedo a lo desconocido, entrenar con seguridad y descubrir los beneficios del ejercicio son solo algunos motivos para empezar hoy mismo.

Mujer en el gimnasio

Mujer en el gimnasioFreepik

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Si ya nos resulta complicado acudir a sitios que no conocemos por reparo, la sensación de incertidumbre y de falta de confort se hace aún más evidente cuando nos proponemos ir a un gimnasio por primera vez en nuestra vida.

A la ya difícil decisión, se le suma el reto de querer acudir con regularidad, y no marcharnos en el primer intento.

Vale la pena animarse, sobre todo si reparas en estos aspectos:

1. Todos hemos empezado alguna vez

Uno de los principales peros para no empezar es el miedo a ser principiante y enfrentarte a la sala. Quizás no te lo has planteado, pero todos hemos empezado en algún momento, y por lo tanto tenemos la experiencia de comenzar y no saber bien qué hacer. De hecho, vas a ver a otras personas que también están empezando, exactamente como tú.

No te preocupes por ser principiante, porque lo habitual es que la gente sea agradable y te eche una mano con aquellas dudas que te plantees.

Además, el personal del gimnasio está también para guiarte los primeros días, para que conozcas las instalaciones y cómo desenvolverte en ellas.

Una mujer realiza ejercicio con pesas junto a un entrenador personal
Una mujer realiza ejercicio con pesas junto a un entrenador personal | Freepik

2. Hay maneras sencillas de empezar

Entrenar puede parecer fácil y difícil al mismo tiempo. Por ejemplo, nos parece fácil ponernos unas zapatillas y salir a correr más o menos tiempo, pero nos da miedo coger unas mancuernas y ponernos a entrenar.

Ambas cosas son complicadas si queremos hacer un deporte adecuado a nuestro nivel y conseguir los objetivos sin lesionarnos. No por ello hay que tener miedo. Los entrenadores de los gimnasios te van a enseñar por dónde empezar: qué ejercicios realizar y qué pautas seguir.

Aunque en los gimnasios de grandes dimensiones los monitores no pueden dedicarte tanto tiempo, va a ser suficiente para empezar. Y, si lo prefieres, están las clases colectivas, que simplifican el proceso, pues lo único que hay que hacer es seguir las indicaciones de los monitores.

Clase colectiva en el gimnasio
Clase colectiva en el gimnasio | Freepik

3. El gimnasio no es de hombres

Aún hay gente que asocia la zona de peso libre con un entorno masculino. Esto sucede porque, en los inicios de los gimnasios, la gente acudía a entrenar fundamentalmente musculación y culturismo, asociándolo a ganar mucha masa muscular y, por ende, al género masculino.

Afortunadamente, esta concepción ha cambiado y ya entrenamos tanto hombres como mujeres en todas las salas de los gimnasios. Te va a sorprender la cantidad de mujeres que hay trabajando con mancuernas, y no solo con máquinas o en clases colectivas.

Mujeres en el gimnasio
Mujeres en el gimnasio | Freepik

4. Hay tantos gimnasios como preferencias

Los gimnasios han ido evolucionando con el tiempo. Ahora tenemos muchas opciones, desde las grandes instalaciones hasta los centros de entrenamiento tipo boutique. Estos últimos tienen la ventaja de ser más personalizados, por lo que los entrenadores conocen tu evolución al detalle. Con eso, te va a resultar muy sencillo entrenar bien y coger la dinámica. Además, al ser entrenamiento individualizado o en grupos reducidos, vas a conseguir tus objetivos más rápido.

Si prefieres un gimnasio más grande, puedes entrenar por tu cuenta o incluso ir a nadar. Son opciones que también pueden funcionar.

Mujeres en la piscina
Mujeres en la piscina | Freepik

5. El poder del entrenamiento de fuerza

Empezar en un gimnasio no siempre supone estar empezando en el deporte. Mucha gente hace ejercicio por su cuenta: en su casa, saliendo a correr, con la bicicleta... Esto está genial, pero tiene sus limitaciones, ya que no nos ofrece herramientas infinitas para seguir avanzando.

En los gimnasios, podemos entrenar mucho mejor la fuerza, muy necesaria tanto para tonificar los músculos como para aumentar el metabolismo basal y, por lo tanto, perder grasa.

Además, esa mejora de la fuerza nos va a venir muy bien para dar un salto en nuestros objetivos.

Una mujer haciendo una sentadilla con pesas
Una mujer haciendo una sentadilla con pesas | Freepik

Las 4 primeras semanas son más duras, porque sufrimos agujetas y pretendemos ver resultados inmediatos. Hay que tener un poco de paciencia, porque a partir del mes ya empezamos a notar cómo poco a poco nos vamos encontrando mejor, y más cómodos con el entrenamiento.

Siempre es mejor probar que darle vueltas. En poco tiempo vas a estar de acuerdo con todas estas recomendaciones.

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