PELIGRAN SUS OIDOS
Llevar a bebés a los conciertos de adultos: ¿sí o no?
Cada vez es más frecuente ver a familias con bebés en conciertos, festivales o eventos musicales. Con toda la buena intención, muchos padres intentan integrar a sus hijos en actividades de ocio propiamente de adultos sin pensar en el impacto que puede tener sobre ellos o su salud.

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Muchos padres y madres llevan a sus hijos pequeños, e incluso a bebés, a conciertos de música. Pero junto a esta tendencia surge una pregunta importante: ¿es seguro para un bebé exponerse a música a alto volumen? Como pediatra, nos puede surgir esta duda en la consulta. La respuesta, basada en la evidencia científica, es que en la mayoría de los casos, no es una buena idea. Y merece la pena entender por qué.
La audición es un sentido clave para el desarrollo del niño. El daño auditivo es, en muchos casos, silencioso y acumulativo, pero sus consecuencias pueden acompañar toda la vida. Proteger los oídos de nuestros hijos desde pequeños es una inversión en su futuro. A veces, la mejor decisión como padres es renunciar a una experiencia puntual para cuidar algo mucho más importante: su salud.

El oído de los bebés no está maduro
Aunque los bebés nacen con capacidad para oír, su sistema auditivo sigue madurando durante los primeros años de vida. Las estructuras del oído interno son más frágiles y carecen de mecanismos eficaces para protegerse frente a sonidos intensos.
A diferencia de los adultos, los bebés no pueden expresar que algo les molesta ni alejarse por sí mismos de una fuente de ruido. Dependen completamente de los adultos para protegerlos.
¿Qué niveles de ruidos son peligrosos para los bebés?
Para situarnos, una conversación normal ronda los 60 decibelios. El tráfico intenso alcanza los 80-85 decibelios. A partir de esos niveles, una exposición prolongada ya puede empezar a ser perjudicial.
En muchos conciertos de música moderna, los niveles de sonido superan con facilidad los 100 decibelios y pueden alcanzar picos mucho mayores cerca de los altavoces. A esas intensidades, el daño auditivo puede producirse en cuestión de segundos.
Las principales organizaciones sanitarias recomiendan que los niños no se expongan a más de 85 decibelios durante más de una hora, y advierten de que incluso exposiciones repetidas a partir de 70 decibelios pueden acumular riesgo con el tiempo.

"Las principales organizaciones sanitarias recomiendan que los niños no se expongan a más de 85 decibelios durante más de una hora".
¿Se puede quedar sordo un bebé por música fuerte?
El daño por ruido no siempre se nota de inmediato. En bebés, puede manifestarse como pérdida de audición temporal o permanente, pitidos en los oídos (que ellos no pueden describir) y, en los casos más graves, lesión irreversible de las células auditivas.
Además, una audición dañada en los primeros años puede interferir en el desarrollo del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje.
Después de una exposición a ruido intenso, conviene vigilar algunos signos de alerta: irritabilidad o llanto inconsolable, sobresaltos exagerados ante sonidos, apatía inusual, falta de reacción a ruidos habituales o gestos repetidos de tocarse los oídos.
Auriculares para niños: ¿son útiles y protegen bien del ruido?
Existen orejeras diseñadas para bebés y niños pequeños. Son útiles en situaciones breves e inevitables, como fuegos artificiales cercanos. Sin embargo, no convierten un concierto ruidoso en una actividad segura.
Pueden moverse, no ajustarse bien o no reducir el sonido lo suficiente durante exposiciones prolongadas. Por eso, no deben utilizarse como excusa para llevar a un lactante a un entorno claramente inadecuado.
¿A qué edad es seguro llevar a un niño a un concierto de música?
Las recomendaciones actuales son claras:
- Los lactantes y niños menores de 6 años no deberían asistir a conciertos o festivales de adultos, incluso aunque lleven protección auditiva.
- En niños mayores de edad escolar, solo debería considerarse en eventos adaptados, con volumen controlado, distancia suficiente de los altavoces y tiempo limitado.
- En adolescentes, sigue siendo imprescindible usar protección adecuada, evitar zonas cercanas a los altavoces y limitar la duración y la frecuencia de estas exposiciones.
Un concierto puede asustar a un bebé o un niño
Aparte de lo perjudicial que puede resultar el volumen para la audición del niño también debemos pensar que la exposición a este ruido constante con cambios repentinos puede provocar miedo, ansiedad o confusión en los niños más pequeños.
Estas reacciones pueden ser normales en el cuerpo del niño al enfrentarse a un ambiente desconocido y aparentemente peligroso convirtiendo un momento divertido en algo traumático. No hay que olvidar otros factores: aglomeraciones, humo, calor o frío extremos, horarios tardíos y alteración del sueño. Todo ello convierte al concierto de adultos en un entorno poco adecuado para un bebé.
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