Inteligencia Artificial
Educando a mi yo del futuro con la IA: "Tenemos el cerebro del robot nos faltan las características físicas"
Analizamos con José Luis Calvo la estrategia que están llevando a cabo las grandes empresas de la IA, utilizar a las personas para formar las máquinas que las reemplazarán.

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Fregar los platos, planchar, limpiar el polvo o hacer las camas.... Solo con escuchar esta lista de tareas cualquiera se siente cansado de forma inmediata. En un mundo en el que la tecnología está pensada, en parte, para hacernos más fáciles y rápidas nuestras obligaciones, quehaceres tan tediosos como los relativos a las labores del hogar parecen una prioridad en las cosas que lograr automatizar.
Y puede ser que el procese técnico no sea la parte complicada. Ya existen robots de cocina capaces de conseguir platos deliciosos sin necesidad de un chef experto. Hace poco conocíamos que en Nueva York la 'startup' Shift ofrece limpiar tu casa de forma gratuita a cambio de datos que sirvan para entrenar su inteligencia artificial. Esto no es nuevo, quien no vende sus datos a cambio de un descuento por suscribirse a una marca, o recordemos incluso la fiebre que hubo en varias ciudades para vender la información que contenía nuestro iris.
La idea es la siguiente: la startup paga el servicio de limpieza a cambio de que los limpiadores, personas de carne y hueso, lleven puestos unos cascos especiales o unas gafas con las que poder grabar todo lo que ocurre durante la faena. ¿Para qué? Esos datos serán el entrenamiento de su futuro robot. Saber cómo esquiva un mueble, dónde coloca a escurrir los platos o cómo pasa el aspirador por la alfombra se antoja una información muy, pero que muy valiosa en esta carrera tecnológica de la IA.
Desde la Newsletter de Antena 3 Noticias hemos querido profundizar en el tema y para ello nos hemos puesto en contacto con José Luis Calvo, cofundador de Diverger y Director de IA de Diverger. La primera pregunta parece obligada, ¿es necesario grabar todo? ¿No podemos dar instrucciones a la IA sin necesidad de grabar casos reales?
"Te diría que sí, que es necesario si se quiere que salga la tarea bien. Seguramente podrían hacer a cierto nivel la tarea bien, pero cuando empiezas a profundizar, a grabar y tienes esa variedad de datos, de entornos, de ver qué es lo que hace, empiezas a tener, gracias al volumen, una cantidad de detalle que describirlo es tremendamente difícil", dice nuestro experto.
Para Calvo resulta más sencilla de entender esta necesidad de obtener vídeos si se piensa en la conducción. Imaginemos un proyecto de coche autónomo. "Si todo va normal, no hay nada raro, no hay coches en doble fila, no hay obras que de repente tienes que salvar" entonces las instrucciones basadas en la normativa pueden resultar suficientes. Pero, ¿qué ocurre si de pronto nos topamos con un coche averiado en medio de una calle? "Hay instrucciones que van por encima de la señalización. Hay un montón de situaciones que es muy difícil, o es imposible detallar de forma anticipada", advierte el director de Divergir.
¿Pueden los robots improvisar?
Es cierta manera la forma que los hombres tenemos de enseñar a improvisar a los robots. De una forma muy gráfica, Calvo reflexiona al respecto: "¿Qué es improvisar? Partimos de muchas cosas que consideramos que son humanas y que parece que hay un salto mágico, pero al final improvisar para las personas es sacar ciertos patrones de un montón de situaciones que vamos viviendo y que somos capaces de generalizar y tener un criterio por encima de las reglas. Si nosotros como personas solo tuviéramos el reglamente de tráfico no podríamos conducir en una ciudad normal. Hay muchas cosas que improvisamos a través de toda la experiencia que vamos teniendo y cuanta más experiencia tienes en cualquier situación, más capacidad de improvisar Desde esa perspectiva me refiero al resultado, no al proceso" y concluye: "Sí, se podría decir que gracias a eso son capaces de improvisar, siempre y cuando, se entienda que el resultado es equivalente al de nuestra improvisación, pero el proceso es totalmente distinto".
Dicho esto es inevitable pensar en el riesgo que supone abrir de esta forma tu intimidad a alguien. No es solo ya proporcionar cierta información, es que ahora estaríamos autorizando a alguien a grabar nuestro hogar con todas las implicaciones que eso conlleva. "¿Es un riesgo? Es un riesgo. Es información privada está clarísimo", reconoce Calvo para luego analizar la situación de una forma más profunda.
"Yo tiendo a no ponerme ni en un extremo ni en otro. Una casa es un entorno privado y es susceptible lo que hay en una casa de difundir mucha información que es información privada de una persona", pero eso también ocurre con las entidades bancarias con las que trabajamos "pero los bancos tienen prohibido utilizar esa información para comercializar. Nos vamos a este otro mundo de empresas no tradicionales que siempre están más bajo sospecha, no sin razón. Creo que depende mucho del contrato, de cuál es el propósito y la confianza que tenga cada uno en esos contratos". El experto se muestra partidario de la "información con regulación" antes que de la prohibición.
Enseñar a quien te va a reemplazar
Y aunque el de la intimidad es quizás el riesgo más visible, Calvo pone sobre la mesa un debate que a él personalmente le inquieta quizás más. "Más que del tema de privacidad hay una situación bastante extraña y es que al contratar a trabajadores que se van a grabar a ellos mismos, cuyo objetivo es automatizar el trabajo justo para el que han sido contratados, veo un debate importante en la parte de la regulación".
Y es que esto de grabarse está de moda, se ha hecho con taxistas para "enseñar" a conducir a los coches autónomos, se está haciendo en fábricas para automatizar procesos en cadena, también en la industria cinematográfica, "te grabamos ahora y a partir de ahora ya no te llamamos más" porque ya es posible crear la escena que un director quiera sin necesidad de que esos extras estén presentes. Entonces, la cuestión que plantea Calvo es: "¿Es suficiente con pagarles la hora de trabajo? O, ¿esa hora de trabajo debería llevar un plus? ¿o llevar una compensación en el tiempo cada vez que se utilice su imagen?"
Lo mismo ocurre con los modelos de lenguaje. Para conseguir el nivel de conocimiento y respuesta de los chats de IA actuales se han utilizado libros, audios... "Sanders decía que se ha utilizado el conocimiento de la humanidad para construir estos modelos de lenguaje, pero estos modelos de lenguaje de forma mayoritaria son privados y el beneficio es privado entonces hablaba de que quizás estos modelos de lenguaje deberían de formar parte del bien común". Una reflexión, que espera Calvo estén teniendo en cuenta a quien le corresponda porque como añade "el único objetivo es el reemplazo".
Además, expone su deseo de que lo que él cree que será "la cuarta revolución industrial" "se consiga gestionar su transición mejor que se gestionó la de la revolución industrial".
¿Es rentable la IA?
Preguntado sobre si por el momento la IA está defraudando las expectativas, Calvo no tiene una respuesta tajante: "Si hay una lectura ahí en cuanto a que hay mucha inversión en IA y no acaba de verse el reflejo en índices de productividad, de aumento de PIB... ¿Qué pasa? que las cosas llevan su tiempo. Entre que aparece la tecnología, que se empieza a adoptar y empieza a haber retorno. Si nos vamos a los años 90 que es cuando las empresas empiezan a introducir la informática dentro de la empresa hay multitud de artículos hablando de la paradoja de la informática. ¿Dónde estaba el retorno de esa inversión? pero ponte hoy a decirle a una empresa que vuelva a hacerlo de forma manual", resulta totalmente impensable.
Sigue analizando que "hay otras posturas que dicen que esta tecnología es distinta y que aunque ahora se vaya poco a poco va a haber un momento en el que haya un salto enorme en productividad, ganancia, pero va a implicar despidos masivos. Y hay gente que argumenta que no necesariamente va a haber esos despidos masivos". Y añade: "Hace 120 años, lo que es la primera revolución industrial el término se acuña después de que ocurriera no se era consciente de que se estaba viviendo una época de cambio profundo. Iremos viendo en estos años si va más rápido, o más lento".
Por ahora tenemos "el cerebro" del robot
Bien es cierto que esa Inteligencia Artifician que iba a llegar para cambiar el mundo y amenazaba con convertir a las máquinas en las sustitutas a todos los niveles del ser humano no es hoy por hoy una realidad y tanto ChatGPT, Claude, Perplexity, Gemini o Copilot están teniendo por el momento un uso más mayoritario de consulta que no de reemplazo. Calvo nos explica en qué punto estamos.
"Lo que ocurre es que en este tiempo lo que se ha ido haciendo ha sido más técnico. Ahora estamos en un momento con sistemas que tiran mucho de agentes. Con estos sistemas multi agente podemos hacer cualquier actividad que hacemos ahora con un ordenado. Lo que queda después son las actividades que requieren trabajo físico. Yo entiendo que la industria de la robótica ha avanzado tanto en estos 2-3 años porque de repente tienen disponible el "cerebro" del robot. Hoy en día parece que estás hablando con una persona, la forma de razonar que tiene, el funcionamiento... no el proceso. Eso lo tenemos ya y sería ese cerebro. En estos 2-3 años la industria de la robótica muy liderada por la industria china ha empezado a crear otros robots con otras características físicas que faltaban, el equilibrio, la precisión... cosas que nosotros hemos desarrollado a través de la evolución. Se han ido juntando las dos cosas, para que haya un robot en una casa lavando los platos a parte de saber qué tiene que hacer tiene que tener muy buen equilibrio entonces esto converge, la líneas del cerebro con la física. Hoy no es una realidad, pero supongo que lo vamos a tener un poquito más tarde de lo que yo pienso y bastante antes de lo que cree el mundo en general".
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