Narcolanchas

La viuda de uno de los guardias civiles asesinados en Barbate denuncian abandono: "Nada ha cambiado, no esperamos mucho de la justicia"

Mientras el temporal obliga a las narcolanchas a refugiarse en la costa andaluza, las familias de los guardias civiles asesinados en Barbate se quejan de que la situación no ha cambiado.

NO PUBLICAR | Dos años después del asesinato de los guardias civiles en Barbate, las familias se sienten abandonadas: "Nada ha cambiado, no esperamos mucho de la justicia"

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El temporal que desde hace días azota Andalucía no solo está afectando a los ciudadanos de tierra con el desbordamiento de ríos, inundaciones y desalojos. Las fuertes borrascas y el viento en el Estrecho también están alterando la actividad de las narcolanchas, obligando a muchas de ellas a buscar refugio en la costa e incluso en el cauce del río Guadalquivir.

El lunes 9 de febrero se cumplió el segundo aniversario de una de las jornadas más trágicas para la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico. Aquella noche de 2024, en el puerto gaditano, una narcolancha embistió violentamente una zodiac del instituto armado, causando la muerte de dos guardias civiles.

El impacto acabó con la vida de Miguel Ángel González Gómez, de 39 años, buzo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y natural de San Fernando, y David Pérez Carracedo, de 43 años, residente en Navarra y miembro del Grupo de Acción Rápida (GAR). Sus compañeros resultaron con heridas físicas y secuelas psicológicas, algunas de carácter permanente.

Todo sigue igual

Dos años después, las familias de las víctimas siguen denunciando que poco ha cambiado desde aquella noche. Santa, mujer de uno de los guardias civiles asesinados, asegura que "los medios siguen siendo los mismos, incluso yo te diría que hasta menos".

"Los medios siguen siendo los mismos, incluso yo te diría que hasta menos"

Santa, mujer de uno de los agentes asesinados

También lamenta que los efectivos siguen siendo escasos porque los narcotraficantes "vienen súper preparados con armas largas", mientras que los agentes "no están preparados para eso" porque "las embarcaciones no tienen la misma potencia que las narcolanchas".

Silvia, esposa de uno de los guardias civiles que sobrevivió al envite de Barbate, comparte el mismo sentimiento de abandono. Su marido sigue de baja médica desde entonces y confiesa que la vida de su familia "no es la que era antes".

"No ha cambiado nada. Siguen en las mismas condiciones"

Silvia, esposa de uno de los agentes que sobrevivió

"Creo que él no va a poder llegar a volver a trabajar", reconoce, y cuenta que este incidente ha tenido un impacto muy significativo para su marido: "Al cambiar él, eso influye en la familia, en los ánimos, en las cosas que antes hacíamos y que ya no podemos hacer porque a lo mejor no apetece".

Con resignación, añade: "No esperamos mucho de la justicia. No ha cambiado nada. De ver que sus compañeros, cuando él habla con ellos, pues siguen en las mismas condiciones". Ambas mujeres denuncian que, mientras las mafias se modernizan y actúan con violencia e impunidad, los agentes de la guardia civil que las combaten siguen trabajando con escasos recursos y con equipos que no se igualan a los de los narcotraficantes.

Estos días, el temporal les obliga a refugiarse

En las últimas horas, la Guardia Civil, apoyados por un helicóptero, lograron interceptar una embarcación tras una persecución que ha terminado con la detención de dos tripulantes. En plena borrasca, las condiciones del mar no impidieron que los agentes emprendieran la persecución de una narcolancha que se había internado en las aguas del Guadalquivir para evitar ser detectada.

Fuentes del instituto armado señalan que en los últimos días ha aumentado el número de embarcaciones de este tipo en zonas costeras o fluviales, aprovechando el mal tiempo para escapar de la vigilancia aérea.

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