Hospitales
Ver la televisión en el hospital puede costar más de 100 euros al mes
Pacientes y familiares denuncian el precio de un servicio que consideran básico durante un ingreso.

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Para una persona ingresada en un hospital, las horas pueden hacerse especialmente largas. La televisión se convierte muchas veces en una de las pocas opciones de entretenimiento disponibles durante una estancia que, además, no se ha elegido. Sin embargo, disfrutar de ella tiene un coste que algunos pacientes consideran excesivo y que puede convertirse en un auténtico lujo cuando el ingreso se prolonga.
"Me parece un abuso sobre las personas porque no estamos por gusto, sino por necesidad", explica una de las pacientes. Para ella, la televisión es prácticamente la única distracción durante el ingreso y el precio hace que el gasto se acumule rápidamente.
Más de cien euros por un mes de ingreso
El problema se hace especialmente evidente cuando la hospitalización se prolonga durante semanas. Una paciente calcula que, después de alrededor de un mes ingresada, el coste de disponer de televisión supera ya los cien euros. "Pues alrededor de un mes, más de cien", asegura. Una cantidad que, aunque pueda parecer asumible para una estancia corta, adquiere otra dimensión cuando el paciente permanece hospitalizado durante periodos más largos.
Otra de las pacientes habla directamente de un gasto que puede dispararse: "Creo que se nos ha ido a trescientos cincuenta, es un dineral". El precio termina convirtiéndose así en un gasto añadido a una situación ya complicada para muchas familias. Un desembolso que no está relacionado con el tratamiento médico, pero que afecta al día a día de quienes pasan semanas o incluso meses dentro de un centro hospitalario.
Pagan, aunque no lo utilicen
A esta situación se suma otra de las quejas que plantean los pacientes: el sistema de pago por el servicio. "Cinco euros y pico por estar 24 horas con derecho a ver la tele", explica otro paciente. La crítica, en este caso, no se centra únicamente en el precio, sino en tener que asumirlo durante todo el periodo contratado. “Y aunque yo no haga uso de este servicio, me lo estás cobrando”, denuncia.
Para quienes permanecen ingresados durante mucho tiempo, la factura puede crecer rápidamente. Lo que comienza como un pequeño gasto diario termina convirtiéndose en una cantidad considerable al cabo de varias semanas.
Los testimonios vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre la gratuidad de la televisión en los hospitales. Para muchos pacientes, no se trata de un servicio accesorio o de un entretenimiento prescindible, sino de una de las pocas alternativas para hacer más llevadera una estancia hospitalaria.
Durante un ingreso, las posibilidades de ocio pueden ser muy limitadas. La movilidad de los pacientes, su estado físico o las propias condiciones de las habitaciones hacen que actividades cotidianas como salir, pasear o acudir a otros espacios de entretenimiento no siempre sean posibles.
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Por eso, enfermos y familiares reclaman que la televisión pueda ofrecerse de manera gratuita en los centros hospitalarios, al menos como parte de los servicios básicos durante un ingreso. Porque para quien está ingresado, pasar las horas frente a una pantalla puede marcar la diferencia a la hora de sobrellevar su situación, pero puede convertirse en un lujo insostenible si el ingreso se alarga.
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