GALICIA

Los vecinos de Lugo que quieren volver a ver la calle: "Nos han puesto de cara a la pared"

Los residentes de la Rúa Poeta Aquilino Iglesias Alvariño reclaman recuperar sus bancos y acabar con las carreras ilegales de madrugada.

Señoras sentadas en un banco

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A media tarde, en verano, los bancos de la Rúa Poeta Aquilino Iglesias Alvariño, en Lugo, solían llenarse. Pero algo ha cambiado en esa rutina que los vecinos repiten desde hace años.

Ahora hay muchos menos bancos y ya no miran hacia la calle, sino hacia las fachadas de los edificios: en algunos casos, hacia una pared; en otros, hacia el cristal de una peluquería. "Estamos castigados contando ladrillos", dice Adelina Fernández. La frase se ha convertido en la manera más gráfica de resumir su queja.

La reforma de la calle, explican los residentes, no solo cambió la orientación del mobiliario urbano, sino también su uso cotidiano. Antes, recuerdan, los bancos se ocupaban con facilidad a lo largo del día; ahora hay menos y no siempre están bien situados para aprovecharlos. En algunos tramos, aseguran, varios bloques comparten apenas un par de asientos.

Gabriel lo plantea como una cuestión de respeto. "Hay que hacer las cosas bien en el barrio", señala. Para él, el problema no es menor. "Los bancos son uno de los pocos espacios donde los vecinos pueden coincidir sin prisas", añade, especialmente en una zona donde muchas personas mayores dependen de esos descansos.

Josefina lo cuenta con ironía. "Este diseño es la bomba", comenta entre risas. No entiende por qué una reforma ha acabado convirtiendo los bancos en asientos orientados hacia paredes o interiores de locales. Su petición es sencilla: recuperar lo que había y devolverles su función original.

Lidia coincide. "Lo normal sería mirar hacia la calle", explica. Dice que la nueva disposición cambia incluso la forma de relacionarse entre ellos, porque ya no comparten la misma perspectiva del entorno.

Julio apunta a una escena concreta que se ha vuelto habitual: un banco colocado frente al escaparate de una peluquería. Quien se sienta allí acaba viendo el interior del negocio más que el propio barrio. "Al final te enteras de todo", comenta.

Pero la conversación entre vecinos no se queda solo en los bancos. A pocos metros, en las inmediaciones del antiguo centro comercial Abella, denuncian otro problema: carreras ilegales de coches durante la madrugada.

Explican que algunos vehículos circulan a gran velocidad por una rotonda cercana y realizan maniobras peligrosas que les impiden descansar y les generan preocupación. Teresa asegura que desde sus casas pueden ver estas escenas y advierte del riesgo que suponen para cualquiera que pase por la zona.

No es solo ruido. Para los residentes, también es una cuestión de seguridad. Temen que alguna de esas carreras acabe en accidente. Por eso quieren trasladar ambas situaciones al Concello de Lugo. Buscan una respuesta que, de momento, no llega.

Mientras esperan, siguen castigados, contando ladrillos y deseando volver a ver la vida pasar.

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