MÁLAGA
De pensar que iba a morir a organizar una verbena para ayudar a otros pacientes: la segunda oportunidad de Antonio
El tratamiento CAR-T le ha permitido recuperar su vida y recaudar más de 15.000 euros para investigar el cáncer.

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Hubo un momento en el que Antonio Gómez pensó que no saldría adelante. Con 58 años recibió el diagnóstico de un mieloma múltiple avanzado y, después de meses de tratamientos y dos autotrasplantes, la enfermedad volvió a progresar. Llegó a perder 40 kilos, 12 centímetros de altura y prácticamente toda su autonomía. "Empecé a despedirme porque yo creía que me moría", recuerda sobre aquel momento.
Ahora, la historia es muy diferente. Antonio ha conseguido una respuesta completa al tratamiento con células CAR-T, una terapia avanzada que modifica genéticamente las defensas del propio paciente para que puedan reconocer y atacar las células cancerosas.
El 8 de abril de 2026 recibió la infusión en el Hospital Regional Universitario de Málaga, uno de los primeros centros andaluces en administrar esta terapia a pacientes con mieloma múltiple. La respuesta fue muy positiva y las pruebas posteriores confirmaron que no quedaba rastro de la enfermedad en la médula ósea.
“No me lo creía”, explica Antonio, que desde entonces ha recuperado 26 kilos y seis centímetros de altura. Su evolución ha sido tal que, tras recibir el alta, ya preguntaba cuándo podría volver a ver jugar al Málaga.
Pero Antonio quería que su recuperación sirviera también para ayudar a otros. Se prometió que, si salía adelante, organizaría una verbena para recaudar fondos destinados a la investigación. Y cumplió su palabra.
El pasado sábado, la barriada de Los Moras, en Almogía (Málaga), reunió a más de mil personas en una jornada con música, verdiales, comida y paella. La celebración ha conseguido recaudar más de 15.000 euros, que se destinarán al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA).
Antonio, presidente de la Asociación Cultural de Los Moras, pudo vivir la fiesta rodeado de vecinos, familiares y de las profesionales sanitarias que le acompañaron durante todo el proceso.
Ahora toca seguir vigilando la evolución, pero puede hacer vida normal y permanecer sin tratamiento. Para él, aquella promesa que hizo cuando pensaba que iba a morir se ha convertido en una forma de devolver parte de lo que la investigación y sus médicos hicieron por él.
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