El centro de Sevilla está tomado por los carteristas que, para no levantar sospecha, suelen ir bien vestidos.

Cuando se aproximan a su víctima, les distraen de tal manera que cuando le meten la mano en el bolso ésta no se da cuenta. Según relatan los agentes de policía, los ladrones suelen reincidir en este tipo de delitos y siempre utilizan la misma técnica: aprovechan un descuido y con rapidez le extraen sus objetos.

Desde mayo, la policía ha alertado de la presencia de cuatros clanes rumanos que operan en el centro de Sevilla. Según los agentes, se trata de gente que está especializada en sustraer carteras o móviles a turistas despistados.

En muchos casos, este tipo de delitos no llegan a denunciarse ya que las víctimas se piensan que perdieron sus cosas por el camino.

Cuando los ladrones despiertan las sospechas, terminan por mudarse a otras ciudades para seguir cometiendo el mismo delito.