Canarias

Las madres de 3 alumnas en silla de ruedas, desesperadas por tener que subir y bajar a sus hijas en brazos

"Lo hacemos cuatro veces al día y tiene un riesgo”, asegura Carolina, la madre de una de las niñas.

Alumnas que no pueden subir a sus clases en Canarias

Publicidad

Isolina tiene 8 años, sufre parálisis cerebral, y asiste en su silla de ruedas al colegio José Pérez y Pérez de Las Palmas de Gran Canaria. Se trata de un Centro Ordinario de Atención Educativa Preferente, es decir, que precisa de los recursos personales y materiales específicos para alumnado con discapacidad motora. Cuentan con un montacargas para que los niños y niñas que van en silla de ruedas o utilizan andador puedan subir a las plantas superiores donde se encuentran las aulas, pero desde hace más de tres meses no funciona.

Al principio, el colegio buscó una solución temporal y comenzaron a dar clases particulares en un aula de la planta baja a las tres alumnas que utilizan silla de ruedas, pero esto supuso aislarlas de sus compañeros: “Ella no quería ni asistir al colegio porque no tenía casi contacto con sus compañeros”, explica Carolina, madre de Isolina. El montacargas fue reparado y las niñas volvieron a sus aulas pero a los pocos días dejó de funcionar de nuevo, algo que según explican desde el propio colegio, lleva años ocurriendo por la falta de mantenimiento.

undefined

Todo se complica porque en la planta baja de este colegio no hay aulas ni baños adaptados, todo está en el primer y segundo piso, y para acceder hay que subir varios tramos de escaleras por lo que la única solución es que suban a los alumnos con movilidad reducida en brazos. Pero esto es algo que el personal del colegio no puede hacer porque no se hacen responsables si ocurre algún accidente, por lo que son los padres y madres de los niños los que tienen que acudir a diario varias veces para que sus hijos puedan asistir a clase como el resto de niños: “Hay una madre que tres veces en semana literalmente acampa en la puerta del colegio para poder atender a la niña y que pueda bajar al comedor, al patio, y hacer vida con sus compañeros”, explica Yanira, madre de otro alumno.

Esta situación les genera frustración a los niños, ya que les quita autonomía, pero a los padres y madres además, les preocupa la seguridad: “La manipulación que hacemos nosotros de subir y bajar las escaleras lo hacemos cuatro veces al día y tiene un riesgo”, asegura Carolina. Ella y su marido acuden varias veces cada día a cargar a Isolina por las escaleras para llevarla a clase, al comedor, o a las actividades: “La responsabilidad recae sobre nosotros si pasa algo”, explica preocupada.

Cuatro tramos de escaleras varias veces al día

Cristina es la madre de Marta, y también carga cada día a su hija por cuatro tramos de escaleras hasta el segundo piso, donde la niña acude a su aula: “Necesitamos un ascensor en condiciones”.

Además en alguna ocasión el montacargas se ha llegado a quedar atascado con niños en su interior: “Subió mi hijo, pararon en la primera planta para dejarlo a él y tenía que acceder a la segunda planta con la niña que iba en silla, ya no subió más y se quedaron atascados hasta 15 minutos”, dice Yanira, y añade: “Queremos un ascensor en condiciones, que nuestros hijos están en un colegio preferente motórico y no estamos pidiendo ningún lujo”, dice Yanira.

Iván González, director general de infraestructuras del Gobierno de Canarias explica que es una situación que se lleva alargando varios meses y asegura que el mantenimiento y conservación de las instalaciones corresponde al Ayuntamiento, y que no se están haciendo cargo. Asegura que han iniciado una licitación por la vía de urgencia para instalar un ascensor nuevo. Esperan que en pocos meses pueda estar instalado el nuevo ascensor y que se trata de una cuestión “vital y de urgencia”.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.

Publicidad