La mujer había dejado de ir a los controles médicos y pretendía parir en su casa pero una juez de Oviedo ordenó el ingreso hospitalario obligado de la mujer tras recibir una solicitud del subdirector de Servicios Quirúrgicos y Críticos para la práctica de un parto inducido.

Advertía además un informe del Jefe de Sección de Obstetricia que si el parto no se realizaba en el hospital existiría "riesgo de hipoxia fetal y muerte fetal intrauterina".

La Policía Local de Oviedo acudía al domicilio de la mujer unas horas más tarde, junto a un equipo médico y una ambulancia medicalizada para cumplir el mandamiento judicial y trasladarla hasta el centro hospitalario.

Esa misma noche, familiares y miembros de la asociación "El parto es nuestro" se concentraban ante las puertas del HUCA para protestar por una medida judicial que consideran "arbitraria y desproporcionada".

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, ha señalado que "modas" como la de parir en el domicilio en lugar de en un hospital o el movimiento antivacunas suponen "un retroceso" respecto a los "importantísimos avances" registrados en las últimas décadas en el ámbito de la salud.