Cáncer de pulmón
Descubren por qué los dos principales tipos de cáncer de pulmón responden de forma diferente a los tratamientos
Un estudio liderado por la Universidad de Barcelona identifica el papel del entorno del tumor y abre la puerta a terapias más personalizadas y eficaces.

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¿Por qué dos personas con cáncer de pulmón pueden responder de forma tan distinta al mismo tratamiento? Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona ha identificado uno de los mecanismos que ayuda a explicar esta diferencia. Su trabajo revela que el comportamiento de los dos tipos más frecuentes de cáncer de pulmón no depende solo de las células tumorales, sino también del entorno que las rodea, un hallazgo que podría contribuir al desarrollo de tratamientos más eficaces y personalizados.
La investigación, publicada en la revista científica Cell Death & Disease, explica por qué el adenocarcinoma de pulmón y el carcinoma escamoso responden de forma diferente a los tratamientos antiangiogénicos, unos fármacos que bloquean la formación de nuevos vasos sanguíneos que los tumores necesitan para crecer.
Los investigadores comprobaron que la diferencia está en el denominado microambiente tumoral, especialmente en unas células llamadas fibroblastos. Aunque son células benignas, desempeñan un papel fundamental porque influyen en la formación de vasos sanguíneos, en el aporte de oxígeno y nutrientes y, con ello, pueden condicionar la evolución del tumor y su capacidad para extenderse.
El estudio muestra que el adenocarcinoma desarrolla una red de vasos sanguíneos más activa y funcional. Este hallazgo ayuda a explicar por qué los tratamientos antiangiogénicos han sido históricamente más eficaces en este subtipo de cáncer y también por qué suele producir metástasis antes que el carcinoma escamoso.
En cambio, el carcinoma escamoso presenta una vascularización más deficiente, lo que da lugar a tumores con menos oxígeno y un entorno más ácido. Según los investigadores, estas diferencias obligan a plantear estrategias terapéuticas distintas para cada subtipo de cáncer.
Los autores consideran que adaptar los tratamientos a las características del microambiente tumoral podría aumentar la eficacia de las terapias que combinan inmunoterapia y fármacos antiangiogénicos. Además, proponen utilizar biomarcadores, como la proteína TIMP-1, para identificar qué pacientes podrían beneficiarse de tratamientos más específicos y avanzar hacia una medicina de precisión.
La investigación ha sido liderada por el profesor Jordi Alcaraz, de la Universidad de Barcelona, y ha contado con la participación de expertos del Instituto Catalán de Oncología, el IDIBELL, la Clínica Mayo de Estados Unidos, el Instituto Francis Crick de Reino Unido y varias instituciones australianas.
El siguiente reto será trasladar estos resultados a la práctica clínica para comprobar si actuar sobre el entorno del tumor permite mejorar la respuesta a los tratamientos y aumentar las opciones terapéuticas de los pacientes con cáncer de pulmón.
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