Golpes de calor

Consejos para evitar un golpe de calor: Javier Fernández, de Cruz Roja, explica cómo prevenirlo y qué hacer ante los primeros síntomas

Los efectos del calor extremo son acumulativos y se recomienda mantener la hidratación, evitar las horas de más temperatura y conocer los síntomas para actuar con rapidez.

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Las altas temperaturas continúan marcando el verano en buena parte de España y, aunque el alivio térmico está cada vez más cerca, los expertos advierten de que el riesgo de sufrir un golpe de calor sigue siendo elevado. La acumulación de días con calor extremo hace que el organismo necesite tiempo para recuperarse, por lo que las medidas de prevención deben mantenerse incluso cuando los termómetros comiencen a descender.

Así lo ha explicado Javier Fernández, portavoz de Cruz Roja Española, quien ha insistido en que la mejor herramienta para evitar un golpe de calor es la prevención mediante hábitos sencillos que pueden marcar la diferencia durante una ola de calor.

Desde la organización recuerdan que la hidratación es una de las claves fundamentales. Recomiendan beber agua con frecuencia, incluso cuando no exista sensación de sed, ya que el cuerpo puede estar perdiendo líquidos sin que la persona sea plenamente consciente. Del mismo modo, aconsejan evitar el consumo de alcohol y de bebidas azucaradas o con cafeína, al favorecer la deshidratación.

Otra de las medidas esenciales consiste en permanecer en lugares frescos y a la sombra siempre que sea posible, especialmente durante las horas centrales del día, cuando las temperaturas alcanzan sus máximos. También es importante proteger la cabeza y la piel mediante sombreros, sombrillas y crema de protección solar, así como vestir ropa ligera, holgada y de tejidos transpirables que facilite la evaporación del sudor.

Fernández también recomienda reducir al máximo la actividad física durante las horas de mayor calor. "Son recomendaciones muy sencillas que permiten afrontar estas temperaturas tan extremas", ha señalado.

El portavoz de Cruz Roja recuerda que el golpe de calor constituye una urgencia médica y que es fundamental reconocer los primeros síntomas para actuar con rapidez. Entre las principales señales de alarma se encuentran una temperatura corporal superior a los 40 grados, una sudoración muy intensa o, por el contrario, la ausencia de sudor, además de mareos, confusión y alteraciones del estado de conciencia.

Ante una situación de este tipo, la prioridad debe ser bajar la temperatura corporal de la persona afectada, trasladarla a un lugar fresco y esperar la llegada de los servicios sanitarios, evitando que continúe expuesta al calor.

En el caso de los niños y, especialmente, de los bebés, identificar un golpe de calor puede resultar más complicado. Javier Fernández explica que un menor que duerme mal, presenta una sudoración excesiva o llora de forma continuada puede estar mostrando las primeras señales de que el calor le está afectando. Por ello, pide prestar atención a estos cambios de comportamiento durante las noches tropicales y las jornadas de altas temperaturas.

Aunque la previsión meteorológica apunta a una bajada de las temperaturas en los próximos días, Cruz Roja insiste en que el descenso térmico no supone el final del riesgo. Según Fernández, los efectos de las olas de calor son acumulativos y el organismo necesita tiempo para recuperarse.

"El cuerpo no va a descansar de forma inmediata cuando bajen las temperaturas, sino que tiende a acumular el impacto del calor", ha explicado. Por este motivo, recomienda mantener las pautas de hidratación, buscar ambientes frescos y continuar evitando una exposición prolongada al sol hasta que el organismo se adapte por completo al cambio de condiciones.

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