Cientos de miles de argelinos han salido este viernes a las calles de diversas ciudades de Argelia, comenzando por la capital, Argel, en una de las mayores protestas que se recuerdan contra los intentos del actual presidente, Abdelaziz Buteflika, de revalidar su mandato en los próximos comicios de abril a pesar de estar, según sus críticos, incapacitado física y mentalmente para desempeñar el cargo.

De momento no hay incidentes graves ni víctimas que lamentar, según han informado las autoridades, que han confirmado protestas en Argel, Orán, Sidi Bel Abbès, Tizi Uzu o Mostaganem, entre otras.

Como lleva siendo habitual estas semanas, la protesta más importante ha tenido lugar en la capital argelina, con múltiples concentraciones frente al Consejo Constitucional y la sede de la Presidencia. Medios nacionales, como Tout sur l'Algerie, estiman los asistentes en torno al millón de personas.

El mayor incidente ha ocurrido de momento en Ginebra, donde el activista Rachid Nekkaz, cuya candidatura a la Presidencia fue rechazada la semana pasada, ha sido detenido en la ciudad suiza, donde convalece el propio Buteflika.

Nekkad, descalificado por su doble nacionalidad francesa, había anunciado previamente en su cuenta de Twitter que tenía intención de entrar en el Hospital Universitario de Ginebra para "ver si Buteflika estaba bien", dado que el veterano mandatario lleva años sin comunicarse verbalmente con la población.

Buteflika, que publicó el pasado domingo un mensaje conciliador --en el que se comprometía, en el caso de ganar estos comicios, a anticipar las siguientes elecciones anticipadas para designar a su sustituto--, ha endurecido esta semana su discurso al emitir este jueves su primera advertencia a los manifestantes para que dejaran de desestabilizar el país.

Desde el hospital de Ginebra, Buteflika llamó por carta a mantener "la vigilancia y la prudencia ante una eventual infiltración de esta expresión pacífica por alguna parte insidiosa, interna o externa, que podría (...) provocar el caos con todo lo que ello pueda acarrear de crisis y desgracias".

En este sentido, el presidente recordó el "fuerte precio" que Argelia pagó por "su independencia y su libertad" y el "doloroso tributo" que hicieron los argelinos para "preservar la unidad" tras "una tragedia nacional sangrienta", en referencia a la guerra civil.