Suicidio
Un hombre se suicida junto a la tumba de su pareja, asesinada en el ataque de Hamás
El joven, que arrastraba desde 2023 las secuelas de la muerte de su novia en el festival Nova, fue hallado sin vida en el cementerio donde ella estaba enterrada.

Publicidad
La muerte de Bar Asraf, un israelí de 30 años, ha vuelto a poner el foco sobre el impacto psicológico que siguen sufriendo los supervivientes y familiares de las víctimas del ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023. El joven fue encontrado sin vida el pasado sábado junto a la tumba de su pareja, Liron Barda, asesinada durante el asalto al festival de música Nova, donde trabajaba como responsable de un bar.
Según relataron sus familiares a medios israelíes, Asraf nunca logró superar la pérdida de quien consideraba su compañera de vida. Durante casi tres años mantuvo un estrecho vínculo con la familia de la joven y atravesó un prolongado proceso de duelo que, según su entorno, marcó por completo su vida.
Una despedida junto a la tumba de Liron
Fue la hermana de Asraf quien encontró al joven en el cementerio de Elkana, en Cisjordania. La familia había comenzado a buscarlo tras abandonar la celebración de una boda.
"Pensé que había ido a estar solo, como hacía otras veces. Después decidimos buscarle en la tumba de Liron. Le gustaba ir allí para hablar con ella", explicó. Al llegar, lo encontró tendido junto a la lápida. "Le dije: 'Levántate, ¿qué haces otra vez?'. Entonces me di cuenta de que estaba cubierto de sangre. Grité. No podía reaccionar. Supe que era el final".
Su madre aseguró que el joven nunca consiguió recuperarse tras el asesinato de Barda. "La echaba muchísimo de menos. No había nadie que pudiera sustituirla ni aliviar ese dolor", recordó.
El recuerdo de una víctima del festival Nova
Liron Barda murió durante el ataque al festival Nova el 7 de octubre de 2023. Según explicó su padre en una entrevista anterior, la joven decidió permanecer en el recinto para ayudar a los heridos a pesar de que su familia le pidió que abandonara la zona.
"Hablé con ella aquella mañana y le pedí que se marchara. Se negó porque había personas heridas y quería quedarse para atenderlas", recordó. "Así era Liron. Me habría sorprendido que hubiera huido".
Tras su muerte, Asraf mantuvo el contacto con la familia de su pareja, acudía con frecuencia al cementerio y llegó incluso a tatuarse un homenaje en su memoria.
Desde la organización Lev Ma'af, dedicada a la asistencia psicológica a afectados por el atentado, trasladaron sus condolencias a la familia. "Nuestro corazón está roto por esta tragedia. Compartimos el dolor de todos los que le conocieron y le quisieron", señalaron.
Publicidad










