La hija del rey de Arabia Saudí, Hassa Bint Salman, ha sido condenada en París, Francia, a diez meses de prisión en suspenso y una multa económica de 10.000 euros por mandar a su ex guardaespaldas, Rani Saida que deberá cumplir también con una pena de ocho meses de cárcel en suspenso y una multa de 5.000 euros, por agredir, secuestrar y robar al fontanero que se encontraba trabajando en su domicilio de la ciudad parisina.

Los hechos se sucedieron en 2016, cuando el empleado que se hallaba arreglando unas averías en el baño de la vivienda de Hassa Bint Salman, se dispuso a fotografiar la estancia. Fue entonces cuando la hija del rey saudí, pensando que el trabajador la fotografiaba a ella, ordenó a su antigua guardaespaldas que le sustrajera el teléfono móvil para eliminar la fotografía, además de que le agrediera y le obligara a arrodillarse para que le besara los pies.

Tras lo ocurrido le mantuvieron retenido durante horas, hasta que decidieron soltarle sin pagarle lo correspondiente al arreglo por el que acudió al domicilio.