El "califato" proclamado por el grupo terrorista Daesh el 29 de junio de 2014 se desmoronó a la velocidad vertiginosa con la que se expandió y este sábado, 23 de marzo, desapareció territorialmente con cerca de cinco años de vida.

Con la caída del último bastión de Daesh acaban cinco años de terror en una de las zonas más convulsas del mundo.

Daesh proclamó su califato en el año 2014 y en solo unos meses ya controlaba más de 200.000 kilómetros cuadrados de Irak y Siria, un territorio similar al Reino Unido.

En ese territorio vivían unos seis millones de personas. La mayoría han sido rehenes de un sistema de terror basado en una lectura radical del Islam y en métodos brutales de represión.

Los terroristas llegaron a ingresar más de dos millones de euros al día gracias al contrabando de petróleo y gas. Y así, junto a un sistema de propaganda muy sofisticado, atrajeron a más de 50.000 militantes de 90 países, muchos de ellos europeos.

El anuncio de la derrota territorial del grupo yihadista resuena entre todas las potencias que han luchado para acabar con la presencia de los extremistas.

La organización ha sembrado desde hace años una ideología radical, seguida por numerosos acólitos procedentes de una miríada de nacionalidades. Pero, pese a este final de lo que fue un día la aspiración del líder del EI, Abu Bakr al Bagdadi, en la tierra del Sham (Levante), ¿ahora qué ocurre? ¿se podría cerrar el capítulo de una de las organizaciones terroristas más peligrosas del mundo?

Estas son algunas claves por las que el final de Daesh estaría lejos de ser declarado:

  • Vuelta a la insurgencia en Irak Irak, 9 de diciembre de 2017. El que era el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, declara a bombo y platillo el final del Daesh tras controlar la zona que le quedaba fronteriza con Siria. Sin embargo, esto solo fue el comienzo de lo que se ha convertido ahora en un regreso de los yihadistas a las operaciones que realizaban desde su formación y que conocen muy bien. En la actualidad, prácticamente no hay un día en el que los terroristas no reivindiquen a través de sus canales ataques en Irak: ataques a las fuerzas de seguridad, secuestro y ejecución de civiles; incluso imágenes que datan de las últimas semanas en las que se muestran a personas ejecutadas extrajudicialmente. El Gobierno iraquí ha elevado la alerta por las "células durmientes" que quedan en reductos situados, sobre todo, en zonas montañosas del país, ya que aprovechan la orografía y las fronteras con Siria para moverse por un espacio que les es imposible de controlar a las fuerzas iraquíes.

  • La retirada estadounidense de Siria y el miedo al resurgimiento de Daesh. El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar las tropas estadounidenses presentes en Siria respaldando a las Fuerzas de Siria Democrática (una alianza liderada por kurdos que ha luchado contra los yihadistas) sacudió el escenario del frágil país mediterráneo que combate a contracorriente para salir del conflicto que ha entrado en su noveno año. Trump prometió la partida de los 2.000 militares que están en Siria en diciembre de 2018, pero en febrero la Casa Blanca anunció que se quedarían al menos 400 con el título de "fuerzas de paz" en su base en Al Tanf, ubicada en el triángulo fronterizo entre Siria, Irak y Jordania. La decisión de la retirada precipitó la dimisión del secretario de Defensa, Jim Mattis, que le siguió la del enviado especial de EEUU para la coalición contra el EI, Brett McGurk. El pasado 15 de marzo, el nuevo enviado, James Jeffrey, afirmó en Bruselas que todavía permanecen hasta 20.000 seguidores de esa formación en Siria e Irak, pese a que no controlan territorios. El responsable estadounidense admitió que "hay gran preocupación" por el resurgimiento del Daesh.

  • Daesh continúa controlando territorio Oficialmente. Daesh ha dejado de controlar poblaciones, pero se alza todavía en el desierto que se extiende en el sureste de Siria y que escapa al control del Gobierno sirio, que también ha llevado en paralelo una ofensiva a las de las FSD para acabar con los extremistas en la otra orilla del río Éufrates. Pero la presencia de la organización radical no queda exclusivamente en Siria e Irak. El portavoz del EI, Abu Hasan al Muhayir, se encargó de recordar en un mensaje de voz difundido el pasado el pasado 18 de marzo (y cuya autenticidad no ha sido verificada) que "el califato retrocedió en algunas localidades pero se ha extendido en otras", nombrando todos los países en los que el EI tiene presencia desde África a Asia, como por ejemplo Afganistán, Libia, Egipto, Somalia, Yemen, Nigeria o Burkina Faso, entre otros.

  • El poder de la ideología y sus "cachorros del califato". Las ideas extremistas plantadas desde hace años son uno de los asuntos más difíciles a los que también se enfrentan los países de origen de los yihadistas a la hora de plantear la repatriación de los más de 1.500 radicales extranjeros que las FSD tienen bajo su control. Como se observa en los vídeos de aquellos que se rendían ante las FSD, muchos de ellos, sobre todo mujeres, gritaban que el Estado Islámico continuará, sin mostrar un ápice de arrepentimiento por haberse enrolado en sus filas. Pero lo más difícil a digerir será la nueva generación. Aquellos niños, a los que se les dio el nombre de los "cachorros del califato", que han crecido con un arma en las manos para acabar con los "infieles" y "cruzados", y que se han convertido en víctimas de una de las peores organizaciones terroristas de la historia reciente.

Estos son los hitos más importantes en la historia del breve "califato" yihadista dirigido por Abu Bakr al Bagdadi, que llegó a extenderse 54.000 kilómetros cuadrados entre Siria e Irak: el surgimiento y ascensión Abu Bakr al Bagdadi anuncia la creación de Daesh de Irak y el Levante (EIIL) el 4 de abril de 2013, al fundir su grupo, nacido en Irak, con la filial siria de Al Qaeda. Comienza a ocupar ciudades en el noreste de Siria, país en guerra desde marzo de 2011, y a llevar a cabo ejecuciones públicas en las plazas que toma. Posteriormente, el líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, desautoriza la fusión, dando paso a hostilidades entre ambos grupos en las que triunfa la formación más radical, capitaneada por Al Bagdadi.