Loterías
Se busca en Nerja al ganador de los 5,5 millones de la Bonoloto
Un único acertante sella el boleto ganador en un histórico despacho de la plaza de la Ermita, que celebra el mayor premio entregado en este municipio sin conocer aún la identidad del afortunado.

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La suerte cayó como un susurro inesperado en el corazón de Nerja (Málaga), extendiéndose después como un rumor imparable entre calles, terrazas y conversaciones apresuradas. Un boleto de la Bonoloto, sellado en un despacho de la céntrica plaza de la Ermita, ha convertido a alguien, todavía sin nombre ni rostro, en millonario con más de 5,5 millones de euros. Desde entonces, el pueblo entero parece contener la respiración, atrapado entre la incredulidad y la curiosidad.
El premio, correspondiente al sorteo del pasado martes, asciende a nada más y nada menos que 5.557.897,33 euros y fue validado en el despacho receptor número 50.465, un negocio familiar un establecimiento familiar con casi ocho décadas de historia que ahora acapara todas las miradas.
Al frente del negocio está Lucía Román, quien no oculta la emoción ni el vértigo de haber vendido el mayor premio que ha dado nunca el municipio. Desde primera hora del día siguiente al sorteo, el ir y venir de vecinos ha sido constante. Entran, preguntan, sonríen con complicidad o lanzan nombres al aire, como si el azar pudiera descifrarse entre conjeturas.
El premio más alto repartido en Nerja
Las redes sociales han amplificado esa curiosidad colectiva. Mensajes ambiguos, teorías improvisadas y supuestas pistas han circulado con rapidez, aunque ninguna ha logrado poner rostro al nuevo millonario.
“Ya me han dicho varios nombres, pero no sabemos nada”, explica Lucía, todavía con la emoción a flor de piel. “Me habría hecho mucha ilusión que el ganador viniera a coger el cartel conmigo”. Aun así, su alegría es evidente: “solo espero que lo disfrute con mucha salud”.
Además, Lucía confiesa que llevaba tiempo diciendo que iban a dar un gran premio y cree que seguirán repartiendo alegrías. Para ella, este premio tiene un valor emocional. Lo dedica a su suegro, fundador del negocio, fallecido en 2011 con 84 años.
Mientras tanto, Nerja sigue buscando a su protagonista invisible. Quizá ya haya pasado por la plaza con gesto distraído, o tal vez observe en silencio cómo el pueblo entero intenta adivinar su identidad. Seguro que la noticia seguirá flotando en el aire unos días más, como una historia a medio contar. Hasta que alguien, en algún momento, decida dejar de ser rumor y ponerle nombre (o quizá no) al afortunado o afortunada.
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