Desde hace diez años a Antonio del Castillo le mueve el recuerdo de la sonrisa de su hija, saca fuerzas de donde lo sacaría cualquier padre, de querer saber qué ha pasado, encontrar a su hija Marta y poder enterrarla. Sabe que la policía le acusó de haber hecho mucho ruido, de haber levantado mucha polvareda con este caso, pero “es que mi hija está desaparecida. Yo no me podía imaginar que estaba muerta”

Ha dejado de creer en la Justicia. Dos juicios, dos sentencias y piensa que hay culpables en la calle. “Había pruebas para condenar a todos por encubrimiento a Samuel, a María, a 'El Cuco', que ya cumplió, y al hermano de Miguel Carcaño por algo más”.

Carcaño ha dado muchas versiones, la que Antonio del Castillo cree es la séptima, esa que le contó cuando él fue a verle a prisión. “Miguel me dijo que la mató su hermano, la golpeó con un revolver que llevaba y yo me creo la última versión de Miguel Carcaño, es la más lógica, la más coherente y da más detalles. Como ha mentido tantas veces el juez ya no le creyó“.

“Diez años después los únicos que se han arruinado la vida somos nosotros”, afirma con resignación, “ellos han rehecho su vida. Quién sabe dónde está Marta, no lo van a decir a no ser que por casualidad alguien se tope con mi hija” A él la palabra perdón le suena a hipocresía.